A justificar salarios
No me voy a guillar de suizo para no saber que en el Estado hay una sobre población de empleados que casi siempre ronda el 70 por ciento.
Los gobiernos, de cualquier color, saben que el trabajo que se realiza en un organismo oficial es suficiente con el 30 por ciento del personal reclutado.
El Ministerio de Deportes, que de paso supe que Jaime David prohibió que internamente le llamen Miderec y hasta desmontó el letrero, no es la excepción.
La nómina del Miderec anda por doquier (siempre ha estado en internet), pero ahora mucha gente la maneja tratando de sustituir a los que han estado durante ocho años.
Los pasillos están repletos de compañeritos, y hasta de compañerotes, en procura de ubicación, con el agravante de que esta vez hay un cambio de gobierno, pero no de partido.
Ciertamente, hay algunas exageraciones, entiendo que se debe sincerar la estructura y así obtener mejores resultados deportivos aportados por las entrañas del Estado.
En un país de pocas oportunidades, la aspiración no es que se le quite el trabajo a alguien, sino que se obligue a todos, o casi todos, a justificar su salario, sea mísero o copioso. ¡Manos a la obra!