A favor de la rebeldía
La democracia implica diálogo, debate y conflicto. No es un momento de la vida política (como son las elecciones), si no una situación permanente.
Es a la vez un aprendizaje, de la sociedad en conjunto y sus actores políticos (no sólo los partidos políticos). Bosch siempre se lamentaba que cada nuevo proyecto insureccional contra el trujillismo no pudiera aprender de las experiencias precedentes, por tanto la democracia demanda estudio de la historia de manera crítica.
Por supuesto hay protestas dirigidas por estafadores, como lo dueños de la mafia del transporte que se presentan como un movimiento rebelde y ¡hasta con la foto del Che! Parte del aprendizaje trata de no dejarnos engañar por corruptos que intentan manipular la protesta social para fines contrario a los intereses de la sociedad.
La democracia no funciona si la sociedad se sienta mansamente a padecer medidas de los gobiernos. Hay democracia cuando la clase media y los sectores populares son capaces de movilizarse, protestar por políticas que le perjudican, obligar a los poderes del Estado a negociar la gobernabilidad en función de los intereses de la mayoría.
Es positivo por tanto que la Reforma Fiscal provoque protestas y fortalezca el músculo de la rebeldía social, pero debe ir más allá. Ha de evitar ser manipulado por agentes partidarios que no trascienden los intereses electoreros (si fueran gobierno harían lo mismo), y crecer en capacidades de organización y análisis crítico.
Una democracia madura ha de generar más medios para la intervención de la sociedad en la toma de decisiones políticas y económicas, no basta con las elecciones.