A comer de más para no morir
La vida de Gemma Long se ha convertido en una pesadilla desde que se sometió a un baipás gástrico.
Para esta madre de dos hijos, fue un milagro que le ayudó a perder 70 kilogramos, pero ahora se ha quedado tan débil que se ve obligada a ingerir 3,500 calorías al día para no morir de hambre.
Gemma, que pesa 50 kilogramos, se sometió a un baipás gástrico para adelgazar, porque pensó que así sería mejor madre para sus hijos. Pero la intervención le ha dejado tan débil que no puede ni ir a recogerlos a la escuela.