A apretarse el cinturón
Si se hace una extrapolación sobre los efectos que tendrá en la población la llamada reforma fiscal, no hay duda que los deportes sufrirán una baja sensible.
Y no es casual, dado que los recursos que serán asignados a ese sector, de acuerdo a las proyecciones económicas de los propios organismos oficiales especializados en la materia, disminuirán en forma considerable, y si se reducen los incentivos, los atletas, como es natural en el ser humano, tendrán menos motivación en los entrenamientos y competencias.
Ese sería el mayor obstáculo entre los muchos que se prevén a consecuencia de ese proceso de democratización en el empleo de los recursos.
Estamos pues en una etapa de las vacas flacas para los que siempre sufren las consecuencias del buen manejo de los fondos del Estado que han hecho funcionarios que hoy exhiben estados financieros sencillamente extraordinarios, mientras otros afirman, hasta en forma burlona, que están en la prángana.
Pero como decía Manuel Antonio Rodríguez (Rodriguito) en el Suceso de Hoy, la vida sigue su agitado curso. Pero que quede bien claro, los pueblos no se suicidan, y mucho menos los deportistas.