La presencia de los divertículos del colon aumenta con la edad

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Los divertículos del colon son conformaciones anormales dentro del intestino grueso (una especie de falsos huequitos) que podemos detectar por estudios de imágenes o colonoscopia, se forman por debilitamiento de la pared del intestino grueso (colon) y por aumento en la presión interna del mismo.

Según las explicaciones de la doctora Liliana Jiménez Pérez, gastroenteróloga endoscopista del Cedimat, los divertículos pueden ser de diferentes tamaños y predominantemente se localizan del lado izquierdo del colon y su presencia aumenta con la edad.

Indica que esta condición se considera una de las principales causas de sangrado digestivo bajo en la población adulta mayor.

El sangrado aparece regularmente de una forma rápida y es indoloro. En ocasiones requiriendo transfusión sanguínea.

Afortunadamente la mayoría de los casos de sangrado secundario a hemorragia diverticular ceden espontáneamente.

En otros casos gracias a métodos de radiología intervencionista se puede detener la hemorragia sin necesidad de recurrir a la cirugía, que es una alternativa en casos más severos.

También se ven frecuentemente casos de divertículos en jóvenes, sobre todo del sexo masculino y asociado a la obesidad. La manifestación en estos puede ser la presencia de dolor abdominal.

Pasa desapercibida

“En la mayoría de los casos esta condición puede pasar desapercibida para el propio paciente y los gastroenterólogos los diagnosticamos muchas veces casualmente a través del examen colonoscópico o un estudio de imagen del intestino (tomografía, colonoscopia virtual entre otros).

Es importante distinguir que los divertículos no representan una enfermedad. Se consideran un problema cuando aparece inflamación, que es lo que se conoce como diverticulitis.

Como mencionamos anteriormente, la mayoría de los divertículos se localizan en el lado izquierdo del colon. Por esto la presencia de dolor en esta zona debe tomarse en cuenta en el diagnóstico de esta condición.

El dolor puede aparecer de forma continua o intermitente y nos hace sospechar de la inflamación en el área afectada; muchas veces el dolor está asociado a la presencia de fiebre.

En estos casos se debe acudir a revisión médica para realizar un tratamiento precoz y evitar complicaciones mayores como son la infección diseminada o en forma de absceso (infección localizada) y perforación que requerirá de cirugía.

En el manejo ambulatorio, y dado que la alimentación oral incrementa la presión colónica, la dieta ha de ser líquida las primeras 48-72 h.

En adelante, y en función de la mejoría de los síntomas, se puede ir regularizando progresivamente hasta normalizarse pasados 7-10 días. Posteriormente, se debe recomendar una dieta progresivamente más rica en fibra.

El dolor deberá controlarse con analgésicos no narcóticos. Debe evitarse el empleo de antiinflamatorios no esteroides”.