A trabajar
Las cúpulas de las organizaciones empresariales y la Conferencia del Episcopado Dominicano han hecho llamados muy sensatos que deben ser acogidos.
Piden que se deje trabajar a los sectores productivos y que los políticos acojan los resultados de unas elecciones en las que está claramente establecida la voluntad de los electores.
En los casos donde hay algún reclamo, exhortan a que se agoten las vías institucionales para canalizarlo y que las juntas actúen conforme a lo que establecen las leyes.
Para eso no hay que alterar en lo más mínimo el orden público o afectar el aparato productivo.
Nueva vez se demuestra que la población supera el civismo de su clase política.
El pasado proceso electoral demostró que se hace impostergable la aprobación de una nueva Ley Electoral y otra de partidos políticos, lo cual ha sido dejado sobre la mesa durante años por los que hoy se quejan de los efectos de no tenerlas.
También hace falta el cambio de una cultura política en la que nuestros actores sólo saben ganar y no aceptan como demócratas cuando se el pueblo les niega el favor del voto.
Pero también hace falta un cambio de una cultura política en la que se impone ganar a cualquier costo, sin que eso tenga consecuencias.
Los obispos y los empresarios se han puesto también al nivel de la población y por encima de los actores políticos cuando llaman a acatar resultados y a dejar trabajar a los sectores productivos.
