106
Resulta que con todo su derecho los discípulos de Joaquín Balaguer recordaron hace un par de días su natalicio (1ro. de septiembre 1906)
Apenas era yo un párvulo cuando Don Elito era amo y señor de República Dominicana. Esa época que los actuales jóvenes oyen mencionar como los fatídicos doce años (1966-1978).
Observo cierta tendencia a reivindicar al hijo de Navarrete, y entre otros argumentos se utiliza el de que no endeudaba el país y que era frugal en los gastos propios y de sus funcionarios. Tengo mis hipótesis de por qué actuaba así.
Si Joaquín Balaguer no endeudaba al país era porque provenía de una época en la que como cortesano en la era de Trujillo había conocido las complicaciones de liberar nuestras aduanas del control norteamericano por las deudas contraídaspor el estado dominicano. Por otro lado, ya en sus últimos años, no tenía idea del costo de la vida, tecnología, etc.
Si era frugal lo hacía porque era solo; no tenía descendientes o mejor dicho, dependientes, (ya que nunca reconoció sus hijos) y en consecuencia, con lo mínimo, podía sostenerse sin necesidad de acumular dinero (entiéndase desde pagar un colegio hasta ahorrar para el caso de una enfermedad).
En cuanto a sus funcionarios, lamento disentir ampliamente, pues si alguien abrió la llave para la corrupción rampante actual fue Joaquín Balaguer, bajo cuyos gobiernos, las productivas empresas del estado dominicano fueron saqueadas y quebradas mientras los funcionarios titulares de muchas de ellas se hicieron millonarios.
Sobre sus triunfos electorales no creo necesario explicar más allá que lo que implica las comillas de este párrafo.
Ahora, sin duda, la razón básica para no celebrar al personaje de marras fue su ensañamiento con toda la generación cuyos ideales de una Patria más justa fueron sepultados bajo sangre y tortura, de todo lo cual un esbirro que luego de un atentado murió recientemente, conocía y ejecutaba implacablemente.
Sé que estas cosas no agradan y hay gente que quiere que no se recuerden, pero existe una responsabilidad de hacerlo, evitando que la historia se deforme cuando apenas vamos por el 106.