El CNM: a tiempo para enmendar
El Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) se reunirá el próximo miércoles nuevamente, para iniciar el proceso de depuración de los prospectos que integrarían los tribunales Constitucional (TC), Superior Electoral (TSE) y Suprema Corte de Justicia (SCJ), cuyas decisiones tendrán tanta importancia que, en gran medida, el Estado Constitucional y Democrático de Derecho descansa en ellos.
Con la improductiva labor realizada en la primera reunión del pasado 11 de agosto, caracterizada por la aprobación de dos reglamentos que no reglamentan prácticamente nada, se alejan las posibilidades de participación ciudadana y se acrecientan las sospechas sobre los procedimientos y resultados del proceso de selección.
Pero, a pesar de que su anterior reunión fue celebrada a puertas cerradas, el CNM está a tiempo de enmendar y despejar dudas, permitiendo que la ciudadanía pueda realizar oportuna y abiertamente las tachas de los candidatos.
De igual forma el CNM debe establecer mecanismos que aseguren la transparencia y, en general, la participación activa de la ciudadanía, asegurando que sean seleccionados hombres y mujeres con firmes convicciones democráticas, profundo dominio del Derecho y de las técnicas de interpretación, con basta experiencia profesional, académica e intelectual y disposición para el trabajo serio, riguroso, efectivo y eficiente y que resistan las más fuertes de las presiones, sin importar de donde provengan.
De no hacerlo, el Consejo Nacional de la Magistratura impediría la posibilidad de que la crisis del derecho en nuestro país, tanto en el plano ético como en el científico, pueda ser superada, con la secuela de inseguridad jurídica y de acomodamientos a intereses particulares, corporativos, partidarios y de poder político mediatizador que ello entrañaría.
Siendo quienes conforman el CNM los más altos mandatarios de la nación, lo mínimo que se espera es que puedan superar con notas sobresalientes las pruebas nacionales, con las que serán evaluados para el futuro inmediato y para la historia.
De no legitimar sus actuaciones con un proceso transparente y altamente participativo, así como de no ser efectivo su trabajo con la selección de hombres y mujeres de altos quilates jurídicos, morales y de desempeño, quemarían sus exámenes, para perjuicio de todo el sistema jurídico y político de la nación.
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