Corregir lo que está mal
El presidente electo Danilo Medina tiene una gran oportunidad de enviar un mensaje de austeridad y buenas intenciones desde el primer día de su mandato que se iniciará el 16 de agosto próximo.
Bien podría estrenarse con ajustar a la realidad económica dominicana los salarios que por exhorbitantes, comparados incluso con sus colegas de potencias como por ejemplo Estados Unidos, pasan a ser insultantes.
Quizás el ahorro por ese concepto no sea significativo, pero el impacto semiótico sería trascendente y positivo para el inicio del gobierno.
Se trata de iniciar poniendo la casa en orden.
El oficialista Partido de la Liberación Dominicana tiene mayoría en la Cámara de Diputados y en el Senado, por lo que podría darle de regalo de bienvenida a Danilo Medina aprobar, durante la transición, la ley que regula los salarios públicos, para que así se empiece a aplicar a todos los funcionarios de la nueva administración, ya sean de nueva designación o ratificados.
Hay salarios indecentes por exiguos, pero también por escandalosamente altos.
Los primeros son como consecuencia del clientelismo y la indiferencia de quienes dirigen, pero los segundos son fruto del dispendio, la imprudencia, la concepción del Estado botín y hasta de violaciones de normas legales.
Ahí tiene Danilo Medina una buena oportunidad para darle una señal al país, la cual, incluso, puede anunciar desde la transición, para que quienes sean llamados para formar parte de su equipo sepan de antemano a qué atenerse.
Empezaría corrigiendo lo que está mal y haciendo lo que nunca se hizo.
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