“Comenzar por el principio”

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El título de este artículo no es de Yogi Berra, otrora jugador de los Yankees de New York y que fuera famoso por frases tan ilógicas como impresionantemente lúcidas, como la de que “el juego no se acaba hasta que se termina”, sino que lo sostengo porque en República Dominicana parece que caminamos o corremos antes de gatear en materia de desarrollo.

Primero deberíamos saber que el desarrollo es un derecho humano y que el derecho al desarrollo se considera como un derecho-síntesis, ya que es un derecho que integra todos los derechos humanos y su objetivo final es la promoción y la aplicación del conjunto de los derechos humanos, tanto nacional como internacionalmente.

De suerte que, 1º. no hay un verdadero desarrollo sin la efectiva implementación de todos los derechos humanos; 2º. los derechos humanos constituyen un elemento importante de todo proceso de desarrollo, y 3º. el Estado debe tomar medidas para eliminar las barreras del desarrollo derivadas de la inobservancia de los derechos civiles y políticos y de los derechos económicos, sociales y culturales.

Por otra parte, los Estados tienen el deber de cooperar para el desarrollo y para el establecimiento de un Nuevo Orden Económico Internacional, basado en la igualdad soberana, el interés común, la cooperación entre los Estados, y que fomenten la observancia y el disfrute de los derechos humanos.

Otro elemento importante para la efectiva realización del derecho al desarrollo es la participación popular, pues, como sostiene Álvarez Vita, es imposible imaginar un proceso de desarrollo divorciado de la participación popular.

Sólo con el contacto directo y permanente con la gente a través de los empleadores, trabajadores, partidos políticos, sindicatos, mujeres, consumidores, campesinos, intelectuales, jóvenes, la tercera edad, los enfermos, minusválidos, minorías, marginados y todos los demás grupos sociales, se llega a conocer la situación socio-económica, a formar a los miembros de la sociedad y a superar las barreras psicológicas que tiene el proceso de desarrollo.

Para comenzar por el principio, antes de distribuir riquezas inexistentes entre los potenciales votantes, los candidatos presidenciales deberían hablar claro de los contenidos del derecho al desarrollo y de su compromiso con estos, de lo contrario concluiremos “desarrollados” sin energía eléctrica, sin educación, sin salud, sin techo, llenos de miseria y de corrupción, como estamos.

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El Día

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