“Candidato, dime con quién andas y te dir酔

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Asumir la candidatura presidencial es un acto de mucha responsabilidad.

La idoneidad, la seriedad y contenidos del proyecto de gobierno, que es en esencia la visión de país del proyecto político que encarna quien corre para ocupar la más alta magistratura de la nación, debería permitir a la ciudadanía elegir a la persona que reúna las mejores condiciones éticas, políticas y de capacidad.

El candidato, pues, debe tener un perfil y condiciones personales extraordinarias, pero también una sólida y creíble base partidaria, así como equipos estratégicos y operativos de primera línea.

Me preocupa ahora la gente que acompaña al candidato, pues, por las experiencias pasadas y por los compromisos y lealtades con quienes hicieron el trabajo de campaña, el ya Primer Mandatario elige como miembros de su gabinete extendido y en la dirección de las diversas instituciones del Estado, a quienes le acompañan en el laborantismo político, lo que no es un pecado en sí mismo, si quienes resultan seleccionados reúnen óptimas condiciones morales y de integridad.

El Presidente es el coordinador de un equipo que gobernará el país junto a él, siendo su misión asegurar la mejoría sostenida de la calidad de vida de la población, el futuro de la educación, salud, vivienda, seguridad, economía y producción, políticas sociales y de familia, medio ambiente, administración íntegra, etc.

En otras palabras, quienes acompañen al Presidente serán corresponsables con este de la ejecución de los compromisos contraídos por el primero con los electores. Esto es, deberán implementar el plan de gobierno, como instrumento de gestión al servicio de la elaboración de un plan de desarrollo, para la ejecución de las acciones ofertadas en campaña por el candidato.

Ejecutar un programa de gobierno para el beneficio común, con un cuerpo de gente sin el talento, capacidad, niveles éticos y compromiso con el bien común o con una agenda egoísta y solamente solidaria con la corrupción y la impunidad, constituiría un vil engaño a la población electora. Candidatos, dígannos con quiénes andan y les diremos quiénes gobernarán y atendiendo a qué intereses, así sabremos mejor qué país quieren ustedes y cuál es el país que podríamos tener. Así sabemos a qué atenernos.

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El Día

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