“Bodas de sangre”,  la grandeza en escena

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Santo Domingo.-Tres actos. Un elenco de lujo (como para presumir). El respaldo de un excelente texto y la confianza de una impecable dirección. Estos elementos, en síntesis, resumen la estética que acompaña el montaje de “Bodas de sangre”, presentada el pasado fin de semana en la sala Carlos Piantini, del Teatro Nacional Eduardo Brito.

Unas veces en verso, otras en prosa y sin que importe mucho que la ambientación haya sido en un paraje del Cibao de los años 50, en el mismo pueblito español que inspiró a Federico García Lorca o en la “Conchinchina”, lo cierto es que ésta es una de las puestas en escena de teatro clásico que ya en muy pocas ocasiones vemos en nuestras salas.

Flor de Bethania Abreu, amante confesa y probada de este tipo de obras teatrales, sobre todo españolas, que tantas nostalgias les traen, recrea un drama amoroso y familiar sin desperdicios, en el que logra caracterizaciones y desenvolvimientos actorales que engrandecen el escenario en el que se presentó.

Un homenaje al buen gusto. ¿Qué esperar sino calidad, cuando una obra de teatro tiene en su elenco “monstruos de la actuación” como María Castillo, Iván García, Lidia Ariza, Carlota Carretero o Karina Noble? O la integridad artística de Miriam Bello, tan magistral bailarina como excelente actriz. Y los más jóvenes, Orestes Amador (no tan joven para estar aquí, no tan viejo para ser nombrado antes), Amauris Pérez, Ernesto Báez, Isabel Spencer, Karina Guerra, Josué Guerrero, Wilson Ureña, Diógenes Medina, Ana Lía Arias y Johana Mejía, son muestras de disciplina y entrega.

“Bodas de sangre” tiene los recursos para permanecer en cartelera más de un fin de semana.

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