‘Agatha’  deja cientos de muertos a su paso

Guatemala.-Más de un centenar de muertos, miles de damnificados, viviendas destruidas, calles convertidas en ríos de lodo y pueblos incomunicados es el saldo que dejó el pasaje de “Agatha”, la primera tormenta tropical del año, en Guatemala, El Salvador y Honduras.

Bajo el tímido sol que asomaba ayer dejando atrás el diluvio del fin de semana, los guatemaltecos se afanaban en recuperar sus pertenencias y limpiar el fango que anegó y en muchos casos destruyó sus casas, mientras los cuerpos de socorro establecían un nuevo balance de la destrucción.

Al menos, 92 personas han muerto, 54 se hallan desaparecidas, 112.000 evacuadas y alrededor de 30.000 albergadas, según los registros de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) de Guatemala, que se suman a las 17 víctimas mortales de Honduras, y las nueve de El Salvador.

Como suele ser habitual cuando las catástrofes naturales acechan a esta pobre región, donde suelen registrarse sismos, erupciones volcánicas y huracanes, los más afectados son los pobres.

En el caso de Guatemala la pobreza golpea fundamentalmente a las comunidades indígenas, casi la mitad de la población. Los más pobres construyen sus modestas y endebles viviendas en lugares de riesgo, como laderas de los cerros o a orillas de ríos.

“Primero fue la lluvia de ceniza (del volcán Pacaya) y luego el agua. Un fenómeno detrás de otro, casi sin tiempo para reaccionar, pero no podemos quedarnos de brazos cruzados y hay que ayudar a salvar vidas y bienes”, se lamentó Julio Figueroa, residente del municipio de Palín, Escuintla (sur).

En esta región, las lluvias se han sumado a la erupción el pasado jueves del volcán Pacaya, situado a 50 km al sur de la ciudad de Guatemala, que ha escupido cenizas, arena y gases a cien kilómetros a la redonda, obligando al cierre del aeropuerto internacional de la capital guatemalteca.

El Gobierno anunció que se volverá a abrir hoy.

“No podemos esperar a que nos llegue la ayuda. En teoría las autoridades son responsables de apoyarnos, pero es preferible avanzar y ayudarnos entre nosotros para salir adelante”, afirmó Fernando Andrade, un vecino de Amatitlán (periferia sur de la ciudad) cuya vivienda quedó anegada por el agua.

El Gobierno guatemalteco ha anunciado que contraerá un préstamo de 85 millones de dólares con el Banco Mundial para hacer frente a la catástrofe y apoyar a los cientos de damnificados.

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