Lunes, 15 de octubre, 2018 | 10:03 pm

El mito de los “antojos” durante el embarazo

Gestación. Hay factores genéticos y farmacológicos que pueden crear “manchas”, malformaciones o verrugas. Causa. Algunas veces se deben a enfermedades en las venas.

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¿Alguna vez ha escuchado que contener los antojos o deseos durante el embarazo puede afectar al bebé en camino? En la actualidad, la investigación médica rompe ese mito con estudios que revelan que dichas “manchas”, malformaciones o verrugas no es una cuestión de represión de un deseo, sino que pueden ser reflejos de una malformación vascular venosa.

Este tipo de malformaciones se trata de anomalías en vasos sanguíneos que se forman desde la etapa de gestación, explica el doctor Joaquín Pérez Osorio, radiólogo vascular e intervencionista de Cedimat, quien agrega que un uno por ciento de la población tiende a tenerlo, siendo las venosas las más frecuentes.14__20_1p02

Estas condiciones tienden a aumentar en proporción al crecimiento del infante, sin presentar mejorías espontáneas.

Explica: “Se trata de lesiones compuestas por canales vasculares malformados, que van desde una simple dilatación (ensanchamiento) hasta malformaciones constituidas por múltiples canales que forman lagos venosos”.

Las más frecuentes

Las malformaciones o tumores vasculares más frecuentes en el mundo son los hemangiomas (manchas de coloración rojiza en la piel).

Estas lesiones congénitas regularmente tienen diversas alertas, dependiendo de dónde estén localizadas; desde cambios en la coloración en la piel (tornándose rojiza o morada) y causando dolor, hasta posibles sangrados y úlceras, lo que afecta a las personas tanto en su aspecto funcional como estético.

Las causas

De acuerdo al galeno, por lo general, las causas de la malformación venosa, como en la mayoría de las lesiones vasculares, son esporádicas y ocurren al azar.

Sin embargo, hay un factor genético que podría incidir, así como un factor adquirido por el uso de fármacos inadecuados en el embarazo, radiaciones, tabaco y alcohol, entre otros agentes tetarogénicos.

“Las malformaciones vasculares son alteraciones difusas o localizadas del sistema circulatorio que ocurren en el feto durante la etapa gestacional y pueden involucrar cualquier territorio corporal.

Se originan entre la cuarta y la décima semana de vida intrauterina durante el embarazo”, señala Perez Osorio.

Señales de alerta

En la mayoría de los casos, indica el galeno, hay una evidencia visible, aunque algunos se desarrollan en el interior del órgano, requiriendo otro tipo de evaluación.

“Un cambio de coloración en la piel (verde, negra, marrón, morada) que se transforma con los cambios de temperatura o posición, que puede aumentar y disminuir en tamaño, es un signo claro para visitar a un especialista. Otra manifestación de esta puede ser la formación de un ovillo o malformación (un nebo en la boca, una verruga vascular en los labios, dedos o labios)”, añade Pérez Osorio.

Cómo se diagnostica

El radiólogo vascular explica que la primera fase es el examen físico, para ver cómo se comporta, cómo se ve y cuáles órganos están involucrados.

Tras identificarla, se realizan pruebas de imágenes (iniciando con una sonografía Doopler) para clasificar la lesión, así como tomar en cuenta los posibles síntomas del paciente.
Opciones de tratamiento

El especialista señala que se requiere de un tratamiento multidisciplinario, donde se involucran dermatólogos, cirujanos plásticos, cirujanos vasculares, radiólogos intervencionistas, dependiendo el grado y tipo de lesión.

“Tanto los cirujanos como los radiólogos intervencionistas entran en la fase más invasiva del proceso, y dermatología y cirugía plástica regularmente trabajan la parte más estética y clínica del paciente, porque a veces con láser o una esclerosis subdérmica se resuelve el problema, en otros casos, cuando la malformación pueden afectar órganos internos o hay alguna deformación en estos (externos o internos) por ejemplo el útero, el hígado, las piernas , se realizan intervenciones tanto quirúrgica como embolizaciones y esclerosis.

Consulta correcta
—1— Recomendación
Es recomendable no tratar la lesión hasta los 10 años de edad, a menos que sea en un síndrome donde esté incluida la malformación.

—2— Tratamiento
De todas las terapias, la más común es la escleroterapia.

—3— Consulta
Es vital la evaluación con un especialista para identificar cada caso.

Presentamos un caso de estudio en Miami

Junto al doctor Ching Huang Liu, residente de radiología del Cedimat, presentamos un caso sobre “malformación venosa lingual” en el Congreso Synergy, de Miami, Florida. Este caso se convirtió en uno distintivo, donde nos galardonaron en el Congreso de Synergy, Miami, y en el Congreso Mundial de Embolización GEST.

En el caso de la malformación venosa lingual, la paciente tuvo un crecimiento de la lengua de manera exagerada, formándole una hipertrofia en la misma, lo que desbordaba de su boca.

Para este caso, se realizó una embolización y terapia de esclerosis, haciendo que la lengua regresara a su tamaño normal. Sin embargo, es importante destacar que cada tratamiento dependerá del tamaño, tipo y localización de la lesión está creciendo.

Por eso, debemos resaltar que los llamados “antojos” muchas veces son más que una simple condición natural e inciden en el desarrollo de un niño.