Viernes, 17 de agosto, 2018 | 4:00 pm

El método de las tres “T” para detectar una idea millonaria

El inversor canadiense Ryan Holmes creó una prueba para evaluar las ideas de negocios y pronosticar si serán exitosas.
El inversor canadiense Ryan Holmes creó una prueba para evaluar las ideas de negocios y pronosticar si serán exitosas.


¿Cómo se puede saber qué negocio será exitoso y cuál fracasará?

Para muchos puede que esta sea la pregunta del millón de dólares.

Pero para el canadiense Ryan Holmes, inversor y fundador de Hootsuite, una plataforma web y móvil para administrar cuentas de redes sociales de una persona o de una organización, la respuesta a esa pregunta no esconde ninguna ciencia y no se requiere un título avanzado en finanzas.

Solo se necesita un método que él mismo aplica para evaluar si invierte o no en emprendimientos, según lo explica en una entrada en su blog de la red social orientada a empresas LinkedIn.

¿Cuál es?

Para saber si una idea se convertirá en un negocio millonario, Holmes dice que la mayoría de las veces el análisis se reduce a tres palabras y todas empiezan con T:

1. Talento

Figuras de personas. Para Holmes, las personas talentosas y dedicadas escasean en los negocios.

Las buenas ideas de negocios están en todas partes pero las personas talentosas que las implementan son una en un millón.

“Al evaluar un negocio siempre empiezo analizando al emprendedor y al equipo detrás del esfuerzo. Para mí es primordial que haya una dedicación fanática”, escribe Holmes.

Para el inversor, los empresarios se enfrentan a una tarea monumental que es crear algo de la nada, y para tener éxito es primordial invertir todo el tiempo en eso al igual que ser muy versátil en las funciones.

“Los grandes emprendedores buscan la manera de resolver las dificultades en vez de pagarle a otra persona” para que lo haga, y no descansan hasta resolverlo, dice.

Tener una masa crítica de emprendedores “capaces de hacer” es fundamental en cualquier empresa, cualquiera que sea el estado en el que se encuentre.

2. Tecnología

La tecnología no es una idea de último momento, asegura Holmes.

Y especialmente cuando la idea de negocio se basa en la tecnología como sucede con una aplicación para el teléfono celular.

“Las tuercas y los pernos del código y la ingeniería en sí son tan importantes como la ‘idea de negocio’, si no más”, asegura el inversor.

Mujer y hombre miran pantallas de computadora. La tecnología debe ser tan importante como la buena idea en un proyecto.

Según el creador de Hootsuite, una fórmula clásica es que una persona se dedique a la tecnología y otra a todo lo demás en relación al negocio, para asegurar que los problemas técnicos se abordan desde temprano.

3. Tracción

¿Tienes clientes? ¿Cuánto dinero ganaste?

No hay una mayor validación que tener usuarios reales y si ellos están dispuestos a pagar, mejor, dice Holmes.

Y eso atrae a las inversiones porque apostar por una idea que ya se probó siempre es más seguro que poner dinero en algo que se ve solo lindo en un papel.

“Parte de la tracción es tener un plan viable para hacer correr la voz entre los clientes”, afirma el creador de Hootsuite.

La clave para que el negocio escale es crear con software un mecanismo de intercambio viral en el producto, o poner énfasis en los esfuerzos de publicidad. Esto en marketing se cuantifica como factor K, una cifra que tiene en cuenta la cantidad de usuarios nuevos que llega al producto invitado por un usuario existente.

Tableta electrónica “Correr la voz entre los clientes” es fundamental para que el negocio tenga éxito, dice Holmes.

Todo puede fallar

Pero es el mismo Holmes quien señala que el método de las tres ‘T’ no es infalible.

Y cuenta que hace unos años tuvo la oportunidad de ayudar a construir una nueva aplicación de viaje compartido y que fue rechazada porque no cumplía con los requisitos de la prueba.

“Hoy, esa aplicación, Uber, está valorada en US$50.000 millones”, asegura.

Sin embargo, el inversor insiste en que “sin el talento adecuado, la tecnología apropiada y la tracción real, incluso una idea brillante está destinada a fracasar”.