Desvío de la ADP



Cargada de buenas intenciones, la Cooperativa Nacional de Maestros (Coopnama) se ha constituido en un eje estrangulador de las finanzas del personal del sistema educativo oficial, por su falta de previsión a la hora de propiciar el endeudamiento descontrolado.

En las desconcertantes presiones para nuevos aumentos salariales subyace la realidad de que una parte importante del personal docente de educación prácticamente trabaja para pagarle a la Cooperativa.

Son montones los casos de los maestros que dejan más de la mitad de su salario en los descuentos que les hace esa entidad financiera.

Los alumnos ni las autoridades pueden estar a merced de esa imprevisión, propiciada por una institución dirigida por los propios maestros.

En los últimos cuatro años es mucho lo que se ha hecho por dignificar el salario de los maestros, muy por encima de lo que ha ocurrido con cualquier otro sector público y apostamos a que se pueda seguir mejorando en la medida en que las finanzas públicas lo permitan.

Ya de por sí es una ignominia que se haya acordado entregar para aumento salarial, sin ningún parámetro, recursos previstos para incentivar la mejora del desempeño.

La prioridad en este momento es mejorar sustancialmente la calidad de los contenidos educativos y las metodologías para que los mismos sean asimilados por el alumnado.

El que propicia la pérdida de una hora de clases le está robando recursos y esperanza a un pueblo que ahora se viste de verde en reclamo de que los recursos estatales no sean dilapidados y que paguen las consecuencias los responsables de hacerlo.

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