Yandel hace historia en Altos de Chavón con concierto sinfónico a casa llena
El artista puertorriqueño ofreció un espectáculo de una hora y media junto a la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo, sorprendió con invitados especiales y cerró la noche interpretando “150”
Santo Domingo.- La noche fue mágica en el Anfiteatro de Altos de Chavón. A las 9:30 p. m., Yandel dio inicio a su esperado concierto sinfónico con “Intro” y de inmediato encendió el escenario con “Puño de Tito”, marcando el ritmo de una velada cargada de éxitos.
El espectáculo, que se extendió por una hora y media y logró sold out, contó con la participación especial del también artista puertorriqueño Gadiel. Uno de los momentos más emotivos fue cuando Yandel subió al escenario a su hijo Sour Beat para interpretar “Every Day”.
“Todavía no es grande, pero sé que va a ser grande. Los dejo con mi hijo Sour Beat, es una bestia, créanme”, expresó el cantante, provocando la ovación del público.

Durante la noche, el exponente urbano repasó una amplia lista de éxitos como “Abusadora”, “Encantadora”, “Ay Mi Dios”, “Báilame”, “Mayor Que Yo”, “Noche de Entierro”, “No Me Dejes Solo”, “Te Suelto el Pelo”, “Explícale”, “Frenteamos Porque Podemos”, “Sácala”, “Moviendo Caderas”, “Algo Me Gusta”, “Sexo Seguro”, “Nuestro Amor Se Acabó”, “Bailoteo” y “Me Estás Tentando”, entre otros.
El artista también rindió homenaje a la República Dominicana interpretando merengues, gesto que fue recibido con gran entusiasmo por los asistentes.
Uno de los momentos más vibrantes del show fue el medley que incluyó temas como “Rakata”, “Ahora Es”, “Pam Pam”, “Teléfono” y “Mírala Bien”, desatando la euforia colectiva.

Antes de despedirse, Yandel agradeció a la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo por acompañarlo en este formato especial que fusionó lo urbano con lo clásico, elevando la experiencia musical a otro nivel.
El cierre llegó con “150”, poniendo al público de pie y sellando una noche histórica en uno de los escenarios más emblemáticos del país.
Altos de Chavón vibró de principio a fin, confirmando una vez más el poder de convocatoria y la vigencia de Yandel en la música latina.
