¿Y la balada qué?

Cristina Liriano

Por debajo de la mesa, como dice una estrofa de una canción de Luis Miguel, la balada criolla se nos está escapando, esto por no ser más cruel y decir que está sepultada, y ha pasado quizás sin darnos cuenta.

Esa época de oro en que la radio estaba llena de baladas, tanto así que a la Asolación de Cronistas de Arte se le llegó a pedir que abriera una categoría para nominar todos esos temas, ha pasado a la historia y pocas composiciones tenemos sonando en la radio. Si no se le pone atención podría pasar como al merengue, que poco a poco se fue apagando y hoy solo queda armar estrategias para ver un renacer.

Hace falta que graben y peguen temas artistas como Pavel Núñez y Waso Brazobán, quienes se convirtieron en un momento en los líderes de la balada dominicana.

Hoy la radio está ávida de sus letras y muchos de los seguidores de este género esperan que ambos graben producciones completas y empiecen a sonar como pasaba hace unos años.

Por lo menos para los ochenteros queda ahí Anthony Ríos, que aunque no está grabando, sigue realizando shows y entregando aunque sea las mismas baladas con las que muchos se enamoraron.

Hacen falta baladas en la radio y nuevos exponentes y si están por ahí hace falta más apoyo y más divulgación. No podemos dejar que los ritmos se nos escapen tranquilamente, hay que dar la voz de alerta desde que uno note que hacen falta, que por lo menos estén en el asiento de alenta del carro para ponerlos en cualquier momento.

Y los ritmos que están sonando ahora hay que cuidarlos para que no desaparezcan lentamente y que cuando uno quiera apoyarlos sea demasiado tarde.