Soy reeleccionista. La mejor manera de impedir que siga en el poder cualquier presidente que no lo merezca es votarlo hacia afuera, como pasó con Balaguer en 1978. Prohibir la reelección tras un segundo período puede provocar males peores que permitir que los votantes decidan.
Por ejemplo, la mayoría de las tensiones, problemas y escándalos de los últimos dos años pueden relacionarse con maquinaciones de aspirantes que laboran más para promover sus ambiciones que para garantizar el éxito del presidente Abinader, responsable de organizar y llevar al PRM al poder en 2020 y seguir en 2024. El PLD se fragmentó en 2019 porque Danilo no podía ser candidato tras dos períodos aunque Leonel con tres todavía anda buscando volver al Palacio Nacional.
Si el principio de legalidad se aplicara uniformemente, no podría prohibirse la reelección a unos y permitirle a otros seguir aspirando, pues es ilegal e ilegítimo que entre expresidentes solo algunos estén impedidos de ser candidatos.
Si la familia del presidente Abinader aceptara que el Congreso revierta su más reciente modificación y Luis quedara habilitado, estoy seguro de que su popularidad remontaría a los niveles de 2023. El orden interno del PRM se restauraría para bien del Gobierno y del país. Y la más espinosa tarea pendiente, lograr que no haya impunidad para los corruptos enjuiciados, se facilitaría al cesar las travesuras de muchos impacientes ambiciosos. Que vuelva y vuelva Abinader es más que un rumor soterrado.
Es la esperanza de perremeístas que ven que muchos compañeros suyos preferirían perder las elecciones de 2028 antes que apoyar a los únicos dos precandidatos que hoy lucen viables, David y Carolina. ¿Vuelve y vuelve Luis?