Vivir en familia

Vivir en familia

Vivir en familia

Altagracia Suriel

Vivir en familia es una de las experiencias más positivas de la existencia. Cuando una familia funciona como Dios manda se convierte en el principal espacio de crecimiento y desarrollo de los seres humanos. En familia se reproduce la vida, se vive en hermandad, en unión, en respeto de los mayores, amor y en fe en Dios.

La familia es vida:
Vivir en familia es apertura a la vida y protegerla. Como nos lo dice Génesis 1:27-28, la principal misión de la familia es reproducir la vida: “Cuando Dios creó al hombre; lo creó a su imagen; varón y mujer los creó, y les dio su bendición: Tengan muchos, muchos hijos; llenen el mundo y gobiérnenlo; dominen a los peces y a las aves, y a todos los animales que se arrastran.

El amor, cuidado y el respeto:
La familia cumple el rol de amar, cuidar y proteger a sus miembros. Los padres asumen esta función de cuidado todo en las primeras etapas del desarrollo de la vida de los niños. Los hijos tienen el mandato de honrar a los padres mientras vivan como señala el cuarto mandamiento y lo reitera Efesios 6, 2-3: “Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y vivas una larga vida en la tierra”.

Cuando se incumple el rol de amor, cuidado y protección, la familia se vuelve tóxica e infuncional poniendo en peligro la salud física, mental y espiritual de sus miembros. Por eso es necesario crear espacios de apoyo sicosocial que fortalezcan las familias, sobre todo a las más vulnerables.

La familia es hermandad:
En la familia se forman los vínculos más sólidos de fraternidad que luego se extienden a la comunidad y a otros cuerpos intermedios de la sociedad. En familia se aprende la unión, el diálogo, la participación y la construcción colectiva.

En familia hay que recordar siempre el vivir la exhortación de Pablo en 1 de Corintios, 10: “Hermanos, en el nombre Señor Jesucristo les ruego que todos estén siempre de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes. Vivan en armonía, pensando y sintiendo de la misma manera”.

La familia es escuela de fe:
La primera escuela de fe debe ser el hogar. La familia es la cuna de la evangelización, por eso, como nos lo exhorta el apóstol Pablo en Efesios 6, 4 todos tenemos la misión de formar a los hijos según las enseñanzas del Señor. Nos lo reitera también el libro de Proverbios 22:6: “Instruye al niño en el camino que debe andar, Y aun cuando sea viejo no se apartará de él”.

 



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