¡Viva la irresponsabilidad!
Muchos sectores de la sociedad dominicana son expertos en echarle la culpa a otros de los fracasos de proyectos donde tienen un papel protagónico en la planificación y su ejecución.
En política, economía, deportes, o en cualquier otro renglón, la culpa de su infuncionalidad siempre es achacada a otros, aunque los críticos tengan funciones específicas y muy bien definidas.
Eso se llama irresponsabilidad, la cual ha ido desarrollándose como la verdolaga en la sabana.
No puede ser que esos sectores o individuos particulares se sigan haciendo los “chivos locos” en cuanto a asumir sus obligaciones.
En el país hay instancias que reciben presupuestos multimillonarios, y para justificar su inoperancia por la falta arranque o de empuje de los proyectos entonces asumen el papel de críticos a rajatabla.
Eso ocurre en todos los sectores, sin que a nadie le importe un comino.
En términos generales, se han dado casos que resultan alarmantes, pero inteligentemente ponen en práctica el refrán de que “en boca callada no entran moscas y que por la boca muere el pez”, pero callar y ser irresponsables les da buenos dividendos.
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