Santo Domingo.- La vicepresidenta de la República, Raquel Peña, habría abandonado formalmente sus intenciones de buscar la nominación presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM) para las elecciones de 2028, una decisión que cimenta el tablero interno de la organización oficialista y deja el escenario para los proyectos de Carolina Mejía y David Collado.
La decisión supone un cambio de rumbo para la vicepresidenta, quien meses atrás había dejado públicamente abiertas sus aspiraciones de convertirse en la primera mujer electa presidenta de la República, al confesar que soñaba con subir las escalinatas del Palacio Nacional llevando la banda presidencial.
El proyecto llegó incluso a dar pasos concretos hacia su estructuración. En junio de 2025, Peña confirmó la incorporación de Rafael Adolfo Pérez de León a su equipo político y posteriormente este asumió funciones de coordinación dentro de una estructura que comenzó a sumar dirigentes y promover la figura de la vicepresidenta de cara al proceso interno del PRM.
Una hoja de servicios
Peña llegaba a la competencia con una hoja de servicios construida durante los dos gobiernos del presidente Luis Abinader y con la particularidad de haber asumido responsabilidades más allá de las funciones tradicionales de una vicepresidenta.
Su principal carta de presentación fue la coordinación del Gabinete de Salud durante la emergencia provocada por el COVID-19, desde donde tuvo participación directa en la respuesta sanitaria y el proceso de vacunación desarrollado por el Gobierno.
A esa responsabilidad se agregó en junio de 2022 su designación provisional al frente del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales luego del asesinato de su titular, Orlando Jorge Mera, ocurrido dentro de su despacho.
Peña quedó encargada de las facultades superiores de la institución mientras el Gobierno completaba el proceso para designar un nuevo ministro.
El presidente Abinader también puso bajo su responsabilidad el Gabinete de Promoción de Inversiones y posteriormente le confió la conducción del sector eléctrico.
En septiembre de 2024 agregó otra área estratégica al designarla presidenta del Gabinete de Educación mediante el decreto 540-24.
Es así como Peña ha sido utilizada durante los últimos seis años como una especie de comodín ejecutivo del Gobierno, enviada a coordinar áreas sensibles o a intervenir en momentos de crisis, experiencia que su equipo pretendía convertir en uno de sus principales activos para sustentar una eventual candidatura presidencial.
El problema estuvo en la política.
Aunque la vicepresidenta logró construir una imagen favorable vinculada a su gestión gubernamental, sus aspiraciones no consiguieron alcanzar el mismo nivel de estructuración política que los proyectos encabezados por la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, y el ministro de Turismo, David Collado.
Desde el 2025, ambos comenzaron a exhibir una capacidad de movilización superior dentro del PRM.
Ya durante la reunión del Comité Nacional celebrada en junio sus equipos protagonizaron una medición de fuerzas que convirtió el encuentro partidario en una demostración anticipada de lo que podría ser la lucha por la candidatura presidencial.
Desmonte de la estructura
Las señales de debilitamiento del proyecto de Peña se hicieron más evidentes durante los últimos días. Su equipo político se reunió para discutir los escenarios que tendría por delante ante la posibilidad de que la vicepresidenta desistiera de competir y cómo serían reubicados políticamente los dirigentes que habían comenzado a trabajar alrededor de sus aspiraciones.
Antes incluso de que concluyeran esas conversaciones, figuras que habían estado vinculadas al proyecto comenzaron a moverse hacia otras parcelas.

Víctor Atallah, Julio Landrón, Mario Lama y Guillermo Lama figuran entre dirigentes relacionados con el equipo de Peña que pasaron a respaldar las aspiraciones de David Collado, en momentos en que el ministro de Turismo acelera la conformación de una estructura política con dirigentes nacionales, legisladores, alcaldes y funcionarios.
El movimiento reduce considerablemente el margen de maniobra de la vicepresidenta para sostener una tercera propuesta competitiva y contribuye a consolidar la percepción de que la lucha por la candidatura oficialista se encamina hacia una polarización entre Collado y Mejía.
Una carta todavía importante
Salir de la competencia presidencial, sin embargo, no necesariamente significaría la salida de Raquel Peña del tablero electoral de 2028.
Por el contrario, su condición de vicepresidenta durante ocho años, su cercanía política con el presidente Abinader, su procedencia de Santiago y la imagen construida durante su paso por áreas sensibles del Gobierno podrían convertirla en una pieza importante dentro de las negociaciones que acompañarán la escogencia de la próxima boleta presidencial del PRM.
Una de las posibilidades que se abre es que Peña pueda volver a ser considerada como compañera de fórmula, esta vez de quien resulte ganador de la competencia interna, que probablemente, termine siendo una asamblea de dirigentes y no unas primarias como tal, algo de lo que algunos empiezan a hablar con fuerza en el PRM.
Carolina versus David
El retiro de Peña también simplificaría una competencia que durante los últimos meses ha ido perdiendo contendientes y concentrando estructuras alrededor de los dos proyectos que hasta ahora exhiben mayor capacidad de movilización.
Carolina Mejía cuenta con el peso político de su posición como alcaldesa del Distrito Nacional, su trayectoria como secretaria general del PRM y la estructura vinculada a su padre, el expresidente Hipólito Mejía.

Collado, por su parte, ha ido fortaleciendo una estructura que inicialmente tenía como principal activo sus niveles de valoración pública y los resultados exhibidos desde el Ministerio de Turismo, pero que progresivamente ha incorporado dirigentes con peso dentro del oficialismo.
El desplazamiento de integrantes del proyecto de Peña hacia su estructura constituye una nueva señal de ese proceso.
De confirmarse formalmente la salida de la vicepresidenta, la pregunta ya no sería solamente quiénes aspiran dentro del PRM, sino hacia cuál de los dos principales proyectos terminará inclinándose el espacio político que había comenzado a construir Raquel Peña.
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