Un estudio global revela que para 2027 ganarán terreno los viajes más flexibles, las escapadas cortas, el contacto con la naturaleza y las experiencias que favorezcan el crecimiento personal.
La idea de unas vacaciones perfectas, cargadas de actividades y expectativas, comienza a perder atractivo, pues los viajeros están dando mayor importancia a disfrutar a su propio ritmo, descansar, conectar con los destinos y regresar a casa con una experiencia que deje algo más que fotografías.
Así lo revela el Informe de Tendencias de Hilton para 2027, elaborado a partir de una investigación de Morning Consult entre 14,744 viajeros adultos de 14 países que planeaban viajar durante los siguientes 12 meses.
El estudio identifica cinco tendencias que podrían marcar la manera de planificar y disfrutar las vacaciones: viajar bajo los propios términos, recuperar la confianza en el componente humano, buscar experiencias de crecimiento personal, incorporar el bienestar y realizar viajes más cortos y frecuentes.
Menos presión
Uno de los hallazgos refleja el cansancio frente a la búsqueda del viaje ideal.
Un 54 % de los viajeros reconoce sentir algún tipo de presión por tener unas vacaciones perfectas, mientras que un 24 % intenta adaptarse al grupo y mantener contentos a los demás.
Esa transformación también alcanza a quienes deciden viajar solos, ya quew el 31 % ha realizado viajes en solitario para posteriormente encontrarse con familiares o amigos en el destino, una modalidad que permite combinar independencia y conexión personal.
Pero viajar no comienza necesariamente al abordar un avión y así lo aroja la cifra de que tres de cada cuatro viajeros, un 76 %, aseguran que simplemente tener un viaje programado les proporciona un propósito por el cual esforzarse; además, el 42 % señala que viajar le ha permitido descubrir nuevos intereses o pasiones.
Entre la generación Z, la posibilidad de regresar con un nuevo pasatiempo o interés es casi el doble que entre los baby boomers.
Viajar para recargar
El bienestar aparece como otro de los grandes motores de las decisiones de viaje, pues casi dos tercios de los consultados, un 65 %, buscan experiencias que les ayuden a calmar el cuerpo y “reiniciar” el sistema nervioso, mientras que el 76 % considera que viajar le permite recargarse mental y físicamente de una manera difícil de conseguir en casa.
La naturaleza ocupa un lugar importante en esa búsqueda: 79 % considera esenciales el aire fresco y el contacto con entornos naturales para relajarse, y 54 % pasa más tiempo en contacto con la naturaleza durante sus viajes que en su vida cotidiana. E
A esto se suma el auge de los microviajes y, en lugar de esperar durante meses por unas largas vacaciones, más personas prefieren escapadas breves que puedan integrarse con facilidad a sus rutinas.
Un 67 % dice disfrutar la planificación de viajes que permitan vivir mucho en poco tiempo, mientras que 63 % prefiere alojamientos céntricos con distintas actividades en los alrededores.
El informe resume este cambio como un “gran reequilibrio”: pasar de perseguir las vacaciones perfectas a privilegiar experiencias flexibles y significativas, capaces de aportar bienestar y mantener su impacto incluso después de regresar a casa.