Ventaja clara

José Báez Guerrero
José Báez Guerrero

Aparte del legado político de rehusar por principios a optar por un tercer período, quizás la mayor y más clara ventaja de esta decisión del presidente Abinader es que sus decisiones no están constreñidas por la camisa de fuerza que es rehuir al costo político.

Ese temor a perder votos es la pesadilla de los políticos ordinarios, mientras los auténticos estadistas actúan siempre a favor del interés común, muchas veces a contrapelo de la opinión pública.

Lo dijeron progresistas políticos de fines del siglo XIX y principios del XX, entre ellos Theodore Roosevelt, quien predicaba que no son de fiar los políticos o funcionarios cuyas decisiones se basen sólo en satisfacer los instintos o desinformada opinión de los votantes, medidos por encuestas y sondeos, pues un líder de pueblos debe fundar sus acciones sobre principios y altos ideales. El estadista Otto von Bismarck solía referir que los políticos sólo piensan en las próximas elecciones mientras un estadista se enfoca en el destino de las siguientes generaciones.

Cicerón, en el siglo anterior a Cristo, uno de los primeros filósofos con experiencia de Estado, escribió que, para un buen gobierno, son indispensables el imperio de la ley, el liderazgo virtuoso y priorizar el bien común antes que intereses particulares, dado que el principal propósito del Gobierno y sus leyes es el bienestar y seguridad del pueblo.

Aparte de no buscar una segunda reelección, posibilidad imposible por el blindaje constitucional, Abinader tiene ante sí muchas otras enormes e históricas decisiones. Reafirmarlo conviene al presidente, a quienes aspiran a sucederlo y a todos nosotros los gobernados.