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Venezuela: historia de luchas, dictaduras y democracia

La captura y apresamiento de Nicolás Maduro, ocurrida en la madrugada del 3 de enero, nos reconecta con las luchas históricas en favor de la libertad y la democracia que el bravo pueblo venezolano ha librado en su dilatado discurrir.

Periodos sometidos a las más férreas dictaduras militares y, en otros espacios de tiempo, la reconquista de los valores democráticos e institucionales.

En el presente artículo hago un breve recorrido por las distintas etapas sociales, políticas y económicas vividas por Venezuela en el último siglo para así proyectar, en un contexto más diáfano, sus perspectivas de futuro.

Roberto Ángel Salcedo

Siglo XX: revolución y dictaduras.
A finales de siglo XIX, y como parte de la Revolución Liberal Restauradora de mayo de 1899, Venezuela vivió una revolución político militar que pretendía deponer al presidente Ignacio Andrade y cerrar el ciclo dominado por el llamado Liberalismo Amarillo.

Bajo el liderazgo de Cipriano Castro se iniciaba, junto a un nuevo siglo, un régimen personalista y militarista, con fuertes represiones, con restricciones a las libertades públicas, constantes rebeliones internas y conflictos con potencias extranjeras.

Uno de los distintivos del período de Castro fue su intermitencia, provocada por motivos de salud; de ese modo, se crearon las bases para el sabotaje y posterior golpe de Estado promovido por su vicepresidente, Juan Vicente Gómez, en 1908.

El largo período de Gómez
Este prolongado periodo gubernamental, comprendido entre 1908 y 1935, se caracterizó por la centralización administrativa y política. Con un modelo personalista y autoritario que tenía al caudillo como figura hegemónica, gobernando directamente o a través de presidentes títeres, el prototipo de gobierno de Gómez sería exportado y replicado con alta rentabilidad en la República Dominicana durante la Era de Trujillo.

Para los años 20, la economía venezolana giraba desde la agroexportación a una sustentada por un boom petrolero sin precedentes. En el periodo de Juan Vicente Gómez, se iniciaron las primeras concesiones petroleras a Royal Dutch Shell, Standard Oil, Gulf, entre otras.

Esto trajo como consecuencia, — en un hito simbólico para el periodo— la cancelación de la deuda externa. Mientras los acontecimientos alrededor del petróleo reconfiguraban la estructura económica del país, los beneficios continuaron llevando una espiral de concentración, con una escasa redistribución social.

Conjuntamente con la crisis financiera global de 1929 que iba impactando en las economías mundiales, los padecimientos de salud fueron minando la vitalidad del presidente Gómez, y su desenlace fatal se produjo el 17 de diciembre de 1935, poniendo fin a 27 años de tortura, censuras, secuestro de las instituciones, solo con una expansión petrolera que no beneficiaba a las clases más desposeídas del país.

Secuencia de Golpes de Estado
La muerte de Juan Vicente Gómez conminó a las autoridades de gobierno y de las Fuerzas Armadas a reorientar las estructuras políticas y a mejorar las relaciones sociales y económicas en el país. Bajo un contexto completamente variado, se estableció, con la llegada al poder de Eliazar López Contreras, un nuevo orden institucional en Venezuela.

El exministro de Guerra, convertido en presidente, completó el periodo hasta 1941, generando un clima de mayores libertades, y brindando amplias oportunidades al desarrollo social y económico.

El poder, a partir de 1941, pasó a manos del entonces ministro de Guerra, Isaías Medina Angarita, quien continuó la política de apertura impulsadas por Contreras: legalizó la existencia de partidos políticos de amplio espectro, impulsó reformas constitucionales y habilitó nuevos espacios de participación.
Mientras el mundo presenciaba la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial, Venezuela vivía una recurrente incertidumbre por sucesivos golpes de Estado.

En octubre de 1945, una alianza entre militares y miembros del partido Acción Democrática, despojaron a Medina del poder.

Se instauró una Junta Revolucionaria de Gobierno, se realizaron elecciones para una Asamblea Constituyente en 1946 y unas elecciones generales en 1947.

En dichos comicios se escogía, por vez primera, y por vía del voto popular y directo, a un presidente de la República. Rómulo Gallegos asumió las riendas del Estado venezolano y fue removido por un otro golpe militar, en noviembre de 1948. Esta acción se convirtió en la antesala para nueva dictadura: la de Marcos Pérez Jiménez.

Dictadura y décadas de democracia
En la década de los años 50, Venezuela vivía la crudeza de otra dictadura militar. Pérez Jiménez asumió el poder bajo una doctrina: Nuevo Ideal Nacional, basado en el orden, progreso material y nacionalismo. Si bien los recursos provenientes del petróleo permitieron la ejecución de obras públicas fundamentales como carreteras, puertos, aeropuertos, etc, no menos cierto es que todo se desarrolló profundizando la represión y sacrificando valores esenciales de participación y libertad.

A inicios de 1958 y, como consecuencia de un levantamiento cívico-militar, se produjo una nueva ruptura del viejo modelo caudillista, brindando las condiciones a una verdadera apertura democrática en el país, que culminaría con la firma del denominado Pacto de Punto Fijo.

En la residencia llamada Puntofijo, propiedad de Rafael Caldera, los tres principales partidos del recién renovado sistema venezolano: Acción Democrática, COPEI y la Unión Republicana Democrática, firmaron un acuerdo compromiso para evitar el retorno del autoritarismo electoral, respeto a los resultados electorales de ese mismo año y la conformación de un gobierno de unidad nacional.

La escogencia de Rómulo Betancourt, en diciembre de 1958, abrió un ciclo de alternancia política y estabilidad democrática que permaneció con apreciable y reconocido éxito hasta las elecciones de 1998, cuando se escogió a Hugo Chávez dentro de un marcado deterioro del sistema de partidos políticos.

Presente y futuro

Luego de más de 26 años de un régimen socialista con más bajas que altas, dejando en total deterioro en el aparato productivo nacional, Venezuela enfrenta su prueba más importante.

A través de la acción militar, impulsada por EE. UU., y con las condiciones creadas, debe impulsar la transición hacia una economía de mercado, con prosperidad, en la cual la libertad se manifieste a sus anchas, las inversiones retornen, y la confianza entre los conciudadanos sea la garantía para un futuro de prosperidad.

La transición política venezolana deberá materializarse, a través de acompañamiento, asesoría, y auténtico espíritu de colaboración. Después de una historia marcada por luchas, dictaduras y democracia cercenada, Venezuela merece mejor suerte.

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