V Foro de Antalya

Luis González
Luis González

El viernes 17 de abril de 2026, Antalya en Turquía se convirtió en el epicentro de una crítica sin precedentes al actual sistema internacional promovido por Estados Unidos e Israel, donde se pretende imponer la ley del más fuerte en flagrante violación al derecho internacional.

Durante la inauguración del “V Foro de Diplomacia de Antalya (AFD)”, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan lanzó un mensaje claro: el mundo no sufre sólo una redistribución del poder, sino una quiebra ética. “Atribuir la volatilidad actual sólo a cambios en el equilibrio de poder nos distanciará de la esencia del problema”, sentenció el anfitrión en su brillante discurso inaugural en presencial de lideres de más de 60 países del planeta.

El diagnóstico fue inexorable. Frente a la pasividad de los mecanismos globales, entre ellos las instituciones multilaterales encabezadas por la Organización de Naciones Unidas (ONU), denunció que vivimos una “crisis de poder y dirección”. El ejemplo más crudo fue Gaza: 73,000 muertos, entre ellos 21,000 niños y más de 58,000 huérfanos, a partir de la reacción de Israel tras el ataque recibido por Hamas el 7 de octubre de 2023. “Si un sistema no puede proteger a los bebés en las incubadoras, ¿no es esto un fallo estructural?”, cuestionó.

Con sus palabras, el presidente Erdogan defendió que la solución pasa por superar la “brecha de representación”, acuñando su conocido lema “El mundo es más grande que cinco”, refiriéndose a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, a saber, EE. UU., Reino Unido, Francia, Rusia y China. Además, y es lo que considero más importante y a lo que propongo prestar atención, ofreció su mediación en múltiples frentes: desde el alto el fuego pactado gracias a Pakistán para el conflicto o agresión de EE. UU. e Israel, de manera injustificada contra Irán, hasta una posible cumbre de líderes para buscar una solución duradera al conflicto entre Rusia y Ucrania, como ya se hizo en el II AFD en 2022.

Las palabras del presidente Erdogan, dejan claro el mensaje de que el Foro de Diplomacia de Antalya se consolida no como un simple encuentro diplomático, sino como la “plataforma de sabiduría” donde se mide el pulso global y que exige retomar un mundo realmente regido por normas, o sea, un rescate del derecho internacional, no sólo poder bruto, como pretende Donald Trump.

Este humilde servidor, autor de este artículo, fue un testigo de excepción, ya que gracias a su excelencia Emriye Bagdagul Ormanci, embajadora de Turquía en República Dominicana, estuve allá en Antalya, del 17 al 19 de abril, y pude constatar que existe una esperanza de avanzar hacia una era donde la diplomacia sea el método para la resolución de los conflictos; o sea, priorizar los medios pacíficos para resolver conflictos internacionales, a saber, la negociación directa, la mediación, la conciliación, el arbitraje y el arreglo judicial, como lo establece el capítulo VI de la Carta de la ONU, de manera especial en el artículo 33. Adelante.