Miércoles, 17 de abril, 2019 | 4:35 pm

Uruguayos de izquierda



Julio María Sanguinetti, dos veces presidente de Uruguay (1985-90,1995-00), fue preciso: la próxima presidencia se va a disputar entre quienes consideramos que lo de Venezuela es una dictadura y quienes consideran que no lo es.

El veterano político, con 83 años, ha vuelto al ruedo en un esfuerzo por revitalizar al Partido Colorado, el que a lo largo de la historia gobernó al Uruguay por mas de un siglo.

Será candidato en las elecciones internas de junio próximo y si es nominado peleará por la presidencia en las elecciones del último domingo de octubre de este año, con una segunda vuelta prevista para el último domingo de noviembre si ningún partido obtiene la mayoría.
Cuando el expresidente habla de los que dicen que lo de Venezuela no es una dictadura, se refiere al oficialismo, al Frente Amplio (FA). Del otro lado está toda la oposición.

Efectivamente, el gobierno “izquierdista“ uruguayo presidido por Tabaré Vázquez ha apoyado en todo momento al régimen chavista y a Nicolás Maduro.

Es más, pergeñó la última opción de “diálogo” para dar más tiempo a Maduro y boicoteó declaraciones de denuncia y condena por los presos políticos.

Todo el Frente Amplio (coalición de partidos de izquierda que gobierna el país desde hace 14 años) está en esa línea.

Los matices son menores. La central de trabajadores, que responde al gobierno y maneja el Partido Comunista, le brinda un respaldo incondicional a Maduro, incluso criticando a los sindicatos venezolanos que son reprimidos por los militares y los grupos de choque paramilitares del chavismo.

Lo del gobierno uruguayo y el FA sorprende mucho a todo el mundo y por supuesto a los propios venezolanos, que fueron de los mejores amigos que tuvieron los uruguayos durante la dictadura militar.

Se ha denunciado públicamente que ello se debe a que están condicionados por “negocios” que han realizado con el chavismo familiares y dirigentes y muy allegados a las más altas figuras del frenteamplismo, como Vázquez y José Mujica.

Hay cosas que llaman la atención, por ejemplo, que dos de las figuras que más “desnudan” a la dictadura de Maduro sean dos uruguayos de izquierda y del Frente Amplio: se trata de Luis Almagro, secretario general de la OEA, y Edison Lanza, relator para la Libertad de Expresión de la Comisión de DDHH de la OEA.
Almagro, quien despertó de su letargo a la mustia OEA, ha desenmascarado y condenado a la “ dictadura” venezolana.

El caso es que Almagro fue un poderoso ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de José Mujica y además fue electo senador por el FA para este periodo. Era un hombre fuerte en el FA.

La cancillería de Almagro tuvo un marcado tinte izquierdista e incluso fue durante su gestión que se arregló que Venezuela ingresara al Mercosur “por la ventana”. José Mujica le dio todo su apoyo para que fuera elegido en la OEA. El FA lo festejó.

Lo de Lanza es más técnico, pero es reconocida su impecable gestión al frente de la Relatoría. En su función, precisamente, ha denunciado los ataques a la libertad de expresión en Venezuela y Nicaragua.

Periodista, dirigente gremial, abogado (defensor de periodistas y casos en que ha estado en juego la libertad de prensa), docente, respetado y reconocido experto en la materia, Lanza era en Uruguay un conocido militante del FA. También su candidatura contó con el aval de Mujica.

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