Hace escasos días tuve la oportunidad de realizar un viaje motivado por compromisos laborales a la sosegada y pausada ciudad de Cleveland, en el estado de Ohio, Estados Unidos.
Las primeras impresiones al caminar sus calles me permitieron constatar moderados decibeles en un lugar reservado, paciente y quedo. Una ciudad envuelta en la parsimonia de sus cuidados sanitarios, y el enfoque de su gran comunidad académica y cultural.
Mis horas en Cleveland fueron marcadas por los despojos de un verano abrasador que, como ha ocurrido en todo el hemisferio norte, ha padecido en el pasado reciente de temperaturas muy comprometidas al alza.
El compromiso que me llevó por esos lares ha sido el resultado de vínculos que hemos cultivado, desde el Ministerio de Cultura, con el Cleveland Institute of Music.
Una historia de prestigio
Con el propósito fortalecer la endeble formación musical en la ciudad de Cleveland, y bajo la aportación de un grupo de mujeres que componían el Fortnightly Musical Club, abrió sus puertas, en los años 20, el Cleveland Institute of Music.
Bajo el método integral de educación musical centrado en la expresión del arte clásico, el recién formado conservatorio creó, en 1922, una división preparatoria destinada a cultivar el oído y el sentido rítmico de los más jóvenes.

Tras décadas de perfeccionamiento, esta prestigiosa casa de altos estudios musicales ofrece formación humanística en alianza con la Case Western Reserve University, mantiene su programa preparatorio para estudiantes jóvenes y conserva desde su fundación estrecha vecindad con la Orquesta de Cleveland: más de la mitad de los músicos de esa prodigiosa orquesta están ligados al instituto como profesores, egresados o ambas cosas, lo que explica que se le cuente entre los conservatorios independientes de mayor valía y reconocimiento de Estados Unidos.
Propósitos de un convenio
El viaje nos ha convocado a la materialización de acuerdo formal entre el Ministerio de Cultura y el Cleveland Institute of Music, respondiendo a una convicción que ha guiado nuestra gestión: “La formación artística que persigue la excelencia no puede quedar sujeta al azar ni a la improvisación”. Su propósito central es establecer un marco estable de cooperación académica y artística entre una de las instituciones de mejor referencia en la música sinfónica y el sistema dominicano de educación musical, encabezado y gestionado por el Conservatorio Nacional de Música.
Esta alianza está comprometida y destinada a producir efectos verificables sobre la calidad de la enseñanza que reciben cientos de estudiantes dominicanos.
En lo inmediato, el acuerdo persigue fortalecer las capacidades pedagógicas y artísticas de nuestro Conservatorio Nacional mediante residencias, clases magistrales, ensayos y encuentros académicos conducidos por maestros del Cleveland Institute of Music. La primera de estas residencias, celebrada en mayo pasado bajo la coordinación del Viceministerio de Creatividad y Formación Artística y la Dirección General de Bellas Artes, alcanzó a más de centenar de estudiantes dominicanos en las especialidades de violín, violonchelo, canto, viento-metal, viento-madera y piano.
Ese modelo busca sostenibilidad en el mediano plazo y es uno de los aspectos que el convenio pretende institucionalizar.
Un segundo propósito, igualmente decisivo, es abrir rutas concretas de proyección internacional para el talento dominicano. Las sesiones de orientación académica y las audiciones simuladas incorporadas a la residencia no fueron actividades accesorias: permitieron que nuestros estudiantes más avanzados experimentaran los formatos de selección que rigen en los conservatorios del mundo y recibieran retroalimentación directa de quienes los administran. El convenio, de igual modo, garantiza esa exposición, de manera que la aspiración de estudiar fuera deje de ser un anhelo utópico y se convierta en una posibilidad realizable.
El acuerdo se inscribe, además, dentro de una visión más amplia en la política cultural. Los aprendizajes derivados de esta colaboración están llamados a nutrir el Sistema Nacional de Orquestas, Bandas y Coros Infantiles y Juveniles, así como los programas musicales vinculados al Instituto Superior de Artes, —proyecto que va completando su proceso de análisis pedagógico y burocrático—.
Nos interesa que la relación con el Cleveland Institute of Music no se agote en el beneficio directo a un plantel de estudiantes, sino que irrigue en la estructura completa de la educación artística superior dominicana, desde la formación inicial en los territorios hasta la profesionalización.
Finalmente, este acuerdo recién rubricado expresa la voluntad de hacer de la cultura un instrumento idóneo y legítimo de relación entre naciones. Con el respaldo de la Fundación Sinfonía y de la Embajada de los Estados Unidos en la República Dominicana, esta alianza confirma que la cooperación cultural produce resultados tangibles cuando se le concede el rigor institucional. Creemos, como expresó el provost, Scott Harrison, en una de sus intervenciones, que el talento existe en todas partes; lo que resulta escaso son las oportunidades.
La breve estancia en Cleveland, caracterizada por la concisión y mesura que emana de la propia ciudad, me conectó con la sensibilidad de decenas de estudiantes que se han consagrado a la causa académica, persiguiendo los más pulcros y diáfanos niveles de excelencia.
El arte, cuando encuentra espacios para su depuración, adquiere nuevas dimensiones. La formación artística en República Dominicana se prepara para un futuro promisorio.