Una saludable iniciativa
Hay que saludar la decisión del Ministerio de Cultura de conmemorar el cuarenta aniversario de “Siete días con el pueblo”, aquel evento organizado por la Central General de Trabajadores –CGT- en el cual se congregaron artistas de numerosos países del continente americano y de Europa, que hicieron de la música y el canto una trinchera de lucha por la democracia y la libertad.
Eran los días fatídicos del gobierno balaguerista de los doce años, y a mí me correspondió vivir la experiencia desde la cárcel de La Victoria, junto a la cantidad de compañeros que padecían los rigores de la prisión política, signo distintivo de aquel ensombrecido período.
La demanda de amnistía estuvo en el centro del evento artístico, que adquirió desde entonces una dimensión histórica.
Por su contenido, por la resonancia internacional y la tradición de lucha progresista de los artistas locales y extranjeros participantes en aquella jornada y porque nunca antes y jamás después ha podido organizarse algo semejante desde el campo del arte y la cultura. Los presos políticos no estuvimos presentes en la actividad, pero el eco de la misma traspasó los barrotes que nos encerraban y nos acercó moralmente a aquel espectáculo.
Y el pueblo, que asistió masivamente a los conciertos, vivió y sintió el influjo de aquellos cantares de vida y esperanza.
El ministro José Antonio Rodríguez ha tenido un importante acierto, que merece saludarse como un valioso aporte a la preservación de la memoria histórica y a la educación de la generación presente.
Aquí pasan algunas efemérides sin pena ni gloria. Me engañó la creencia de que al cumplirse cincuenta años del levantamiento guerrillero de 1963 que culminó con la muerte de Manolo Tavárez Justo, esa gesta gloriosa merecería otro trato, y si Bacho no mete su mano y organiza una sonada y concurrida excursión a Las Manaclas, el aniversario pasa poco menos que inadvertido.
Ojalá los actos que se hagan en esta oportunidad, resulten dignos del acontecimiento que va a conmemorarse y espero que a personas como Francisco Antonio Santos, Cholo Brenes, Enrique de León, entre otros; a periodistas como José Rafael Sosa y Juan Bolívar Díaz, para mencionar solo dos, consciente de que omito injustamente a muchos otros; y a los artistas extintos o presentes, se les otorgue el reconocimiento a que se hicieron acreedores hace ya cuarenta años.
