Una mejor educación
Uno de los objetivos gubernamentales de los últimos años ha sido la mejora en la educación, tanto con el programa de eliminación del analfabetismo como por los esfuerzos en el cumplimiento del 4% del PIB para que sean utilizados de la manera más pulcra y eficiente posible.
Para medir las mejorías educativas, la Organización de Estados para la Cooperación y el Desarrollo (OECD) lleva a cabo el denominado Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), que tiene por objeto evaluar hasta qué punto los alumnos cercanos al final de la educación obligatoria han adquirido los conocimientos y habilidades necesarios para la participación plena en la sociedad del saber.
De manera consistente ha relucido que el país nórdico de Finlandia obtiene las más altas puntuaciones en el programa PISA. Según estudios, ello se debe a que los niños no comienzan el colegio hasta los 7 años, edad en que consideran es más manejable y realiza las conexiones mentales fundamentales que los estructurarán toda la vida.
El sistema provee todos los requerimientos a gratuidad. No se utilizan calificaciones numéricas hasta el 5.º curso para no fomentar competencias ni comparaciones.
Los maestros poseen las más altas calificaciones, ya que Finlandia sitúa sus mejores docentes en la primaria, exigiendo competencias y otorgando el reconocimiento y distinción social. El profesor acompaña a los mismos alumnos durante los primeros seis años de clases.
Finalmente, en ese país, de fuerte tradición luterana, los valores se basan en la responsabilidad, disciplina y esfuerzo, la estructura familiar.
La escuela y recursos socio-culturales están íntimamente ligados y coordinados, donde el 80% de las familias visitan bibliotecas juntas.
La educación en República Dominicana aun tiene muchos retos por delante, comenzando por la mejoría en las capacidades de los maestros y la concientización de la responsabilidad familiar, sin lo cual paredes y techos no tendrían razón de ser.
