Una medida muy radical
Hasta hace unos meses se entendía que tras la distensión de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, incluida la visita del presidente Barack Obama, la situación de los atletas que desde años han desertado de la isla iba a cambiar en forma radical.
Es decir, que se suponía que a estas alturas los “ transfugas” iban a ser integrados en todos los sectores de la sociedad, como una forma de lograr la unidad de miles de familias cubanas, pero en especial a los que pudiesen aportar un “granito de arena” en todos los campos, incluyendo el deporte.
Sin embargo, llama la atención las declaraciones del presidente del Instituto Nacional de Deportes, Antonio Becali, en el sentido que ninguno de los peloteros que huyeron podrán integrar la selección nacional de béisbol que competirá en el Clásico Mundial el próximo año.
Llama la atención esa posición, dado que a estas alturas, con un mundo globalizado, excluirlos es un sin sentido, un error garrafal que espero que sea rectificado en los próximos días.
En Grandes Ligas y en los circuitos menores militan muchos cubanos que podrían ser un factor clave para que esa selección sea una de las más temidas y con amplias posibilidades de llevarse el título.
Todo indica que la política cubana, aunque con ciertas señales de apertura, se mantendrá cerrada por varios años más, posición que dejó bien en claro hace más de un mes el expresidente Fidel Castro en el Congreso del partido.
Así las cosas, a Dios que reparta suerte.
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