Una larga vida
El doctor Alexander Imich, el hombre mas Viejo del mundo según el Récord Guinness, murió este fin de semana. Imich, quien nació en Polonia en 1903, tenía 111 años de edad y vivía en New York.
Era un químico retirado.
La genética y un estilo de vida saludable eran la clave para su longevidad, según dijo una vez en una entrevista con Reuter.
Al leer la noticia de su muerte, reflexiono sobre la vida y pienso qué podría uno hacer con tantos años de vida. ¿Qué tan útile o independiente se puede ser en esa edad? Por supuesto, no decidimos cuándo nacer o morir, pero sí cómo vivir.
Sin embargo, al envejecer perdemos tantas habilidades que muchas veces llegamos a convertirnos en seres muy dependientes.
En los países desarrollados, donde gracias a los avances científicos y las facilidades económicas las personas pueden tener mejor calidad de vida y por ende ser más longevos, también son frecuentes las residencias para envejecientes.
Lugares donde son atendidos por personas capacitadas y donde realizan actividades propias de su edad, como ejercicios, juegos y alimentación.
En los países tercermundistas como República Dominicana, donde es complicado hasta obtener la pensión que por ley les corresponde y por la cual han trabajado, tener una larga vida puede resultar muy complicado.
En especial, cuando los familiares de esos envejecientes no son conscientes de sus necesidades, pero más aún cuando no son agradecidos por todo lo recibido de ellos.
Tener una larga vida puede ser una alegría o una desgracia, en especial cuando perdemos facultades, dependiendo de los familiares que tengamos como descendientes y en especial en países tercermundista. Resumo mi reflexión con la recurrida idea de vivir a plenitud cada día, como si fuera el último.