Una jugada maestra

Juan Mercado
Juan Mercado

Cuando se llega a la víspera de los entrenamientos primaverales de Grandes Ligas, todavía queda un puñado de jugadores estelares en la agencia libre.

Es la primera vez que esto sucede y se debió a una jugada maestra que hicieron el comisionado Bud Selig y los dueños de los equipos, quienes atraparon “asando batatas”- como se dice por aquí- a los miembros de la Asociación de Peloteros en el convenio que firmaron en 2011.

En ese acuerdo los dueños de los equipos incluyeron una cláusula en la que los jugadores que se vayan a la agencia libre tienen que recibir una oferta calificada de US$14.1 millones por un año y si la rechazaban, algo que los mejores siempre van hacer con la esperanza de buscar un contrato de larga duración, a su equipo anterior se le beneficiaría con la primera ronda del draft universitario/colegial.

Ese acápite, que sólo favorece los dueños, es la principal razón por la que los dominicanos Nelson Cruz, Ervin Santana y Ubaldo Jiménez todavía estén en la agencia libre. Es lógico que ningún equipo quiera comprometer su futuro al entregar una primera selección del sorteo y además tener que pagar un gran contrato. Es demasiado alta la inversión.

Los ejecutivos de la Asociación de Jugadores fueron atrapados fuera de base al sólo enfocarse en resolver el asunto de la introducción de las pruebas de análisis de sangre entre los jugadores del béisbol profesional para detectar la utilización de la hormona de crecimiento humano (HGH).

En el incremento del salario mínimo a 480,000 dólares y en la inclusión de impuestos especiales por la contratación de jugadores del draft y agentes libres internacionales, que suelen ser acaparados por los clubes más ricos.

Esta última parte tampoco ha dado resultado, ya que se ha demostrado que los “equipos pobres” no invierten en las firmas internacionales.