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Una hora de vape equivale a 100 cigarrillos: el impacto real en dientes y encías

  • La odontóloga Mary Disla explica cómo la nicotina y los químicos del vape y la hookah dañan las encías
  • Especialista advierte sobre gingivitis agravada, pérdida dental y riesgo de cáncer bucal en jóvenes
  • Tiene además efectos en los huesos y esmalte dental, con casos cada vez más tempranos

Vapeo
Algunas personas, muy especialmente los jóvenes piensan que los cigarrillos electrónicos son más seguros que los cigarrillos tradicionales. Fuente externa

Santo Domingo.- Por años, el debate público sobre el uso del vape y la hookah se ha concentrado en los pulmones, el corazón o incluso en la virilidad masculina. Sin embargo, existe un territorio olvidado en esta discusión y que, paradójicamente, es la primera puerta de entrada de estas sustancias al organismo, la cavidad bucal.

Allí, según advierten especialistas, comienza un daño progresivo, silencioso y, en muchos casos, irreversible.

Mary Disla Acosta, odontóloga y especialista en Rehabilitación Bucal y Estética, explicó al Periódico El Día que lleva más de cinco años estudiando los efectos del vape en la salud oral.

Mary Disla Acosta odontóloga y especialista en Rehabilitación bucal y estética. Alexis Monegro.

Sus hallazgos, respaldados por evidencia científica y experiencia clínica, revelan un panorama preocupante, especialmente entre adolescentes y jóvenes cada vez más tempranos.

Por ahí es que entra todo. La boca es el inicio del problema”, afirma la especialista.

Un dispositivo que no es inofensivo

Aunque suele percibirse como una alternativa “menos dañina” al cigarrillo convencional, el vape es un dispositivo electrónico que calienta sustancias químicas, las cuales se dispersan directamente en la boca, las encías, los dientes y la orofaringe.

“Una hora de uso de vape equivale a fumar aproximadamente 100 cigarrillos”, explica la doctora Disla, citando investigaciones recientes.

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Este dato, poco conocido por los usuarios, desmonta la idea de que el vapeo es una práctica ligera o esporádica. A esto se suma la composición química de los líquidos utilizados.

“La gente no sabe que el vape contiene plomo, níquel, nicotina, formaldehído, acetaldehído y muchas otras sustancias altamente cancerígenas”, advierte.

Nicotina y encías es una combinación peligrosa

Uno de los principales componentes del vape es la nicotina, una sustancia vasoconstrictora, es decir, reduce el flujo sanguíneo.

Varios jóvenes han perdido la vida por el uso de la “hookah”. Foto de archivo

“Al haber poca irrigación sanguínea en las encías y tejidos de la boca, aumentan las infecciones, las aftas, las llagas y los procesos inflamatorios”, señala la especialista.

Esta disminución del riego sanguíneo debilita las defensas naturales de la cavidad oral, creando el ambiente perfecto para infecciones bacterianas y fúngicas.

Placa, caries y enfermedad periodontal

Otro factor crítico es el líquido dulzón que se utiliza para hacer el vape más “agradable”.

Mary Disla Acosta odontóloga y especialista en Rehabilitación bucal y estética durante la entrevista. Alexis Monegro.

“Ese líquido se va quedando adherido a los dientes, generando más placa bacteriana de lo normal”, explica la doctora.

La acumulación de placa provoca inflamación de las encías, conocida como gingivitis, que puede evolucionar a periodontitis, una enfermedad que afecta el hueso que sostiene los dientes.

“Cuando el hueso se enferma, los dientes comienzan a aflojarse. Y cuando el soporte falla, no hay forma de salvar la pieza”, advierte.

Además, las bacterias producen ácidos que destruyen el esmalte dental, el tejido más duro del cuerpo humano, favoreciendo la aparición de caries profundas.

Lesiones invisibles y riesgo de cáncer bucal

Uno de los aspectos más alarmantes es la aparición de lesiones blanquecinas en la mucosa oral.

“Muchas veces no duelen, no presentan síntomas y la gente las ignora, pero pueden ser el inicio de infecciones como cándida o incluso cáncer bucal”, alerta la especialista.

El vapor caliente genera una reacción química y física en la mucosa que recubre la boca y la garganta.

“Se forma una especie de capa que va adaptando el tejido a la agresión. Cuando el problema se manifiesta, ya está avanzado”, explica.

Jóvenes cada vez más afectados

En consulta, la Dra. Disla observa una tendencia que la preocupa profundamente: pacientes cada vez más jóvenes.

“No he visto aún muchos casos avanzados de periodontitis, pero me duele ver adolescentes y jóvenes con gingivitis agravada por el vape”, señala.

La normalización social del vapeo, incluso con la aprobación implícita de algunos padres, agrava el problema.

“Muchos dicen: ‘mejor que vapee a que fume’, sin saber que el vapor crea más compulsión al uso que el cigarrillo”, explica.

A diferencia del cigarrillo tradicional, el vape se utiliza de forma constante, casi automática.

“Tú ves a alguien dando una calada cada cinco o diez minutos. Eso es exposición continua”, añade.

¿Y la hookah? El mismo daño, mayor exposición

Aunque suele asociarse a espacios recreativos, la hookah o juca no es menos peligrosa.

“El vape es básicamente una juca de bolsillo”, afirma la especialista.

El vapor generado es más pesado que el humo del cigarrillo y permanece más tiempo en contacto con los tejidos bucales.

“Es como cuando tomas una sopa muy caliente y te quemas la boca, pero de manera constante”, explica.

¿Qué hacer si ya se usa vape?

La recomendación principal de la doctora Disla:

“Lo ideal es no usarlo. No tiene ningún beneficio”, afirma categóricamente.

Sin embargo, para quienes ya tienen dependencia, la doctora sugiere medidas de mitigación:

  • Limpiezas dentales cada 3 o 4 meses
  • Uso de enjuagues con clorhexidina
  • Alimentación rica en vitamina C y D
  • Control odontológico frecuente

Cada boca es diferente: la importancia del control odontológico

No todas las personas requieren la misma frecuencia de visitas al odontólogo.

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“Depende de tus hábitos, de tu salud periodontal y de condiciones sistémicas”, explica la Dra. Disla.

Pacientes con enfermedad de las encías, adultos mayores o personas con condiciones médicas deben acudir con mayor frecuencia.

3 consejos básicos para una boca sana

La especialista resume el cuidado oral en tres acciones fundamentales:

  1. Cepillarse al menos dos veces al día, con un cepillo de dureza media.
  2. Usar hilo dental diariamente, para limpiar entre los dientes.
  3. Cambiar el cepillo cada tres meses o desinfectarlo tras enfermedades.

“El cepillo también guarda bacterias”, advierte.

El cuidado empieza antes de nacer

La salud bucal, explica la doctora, comienza incluso antes del nacimiento.

“Desde el embarazo hay que educar a la madre sobre la lactancia y el desarrollo facial del niño”, señala.

A los seis meses, con la aparición del primer diente, debe iniciarse el control odontológico pediátrico.

Un llamado urgente a la conciencia

El vape y la hookah no son modas inofensivas. Son dispositivos que afectan directamente la salud bucal y pueden marcar el inicio de enfermedades graves.

“Ese aparatito de bolsillo está haciendo más daño del que imaginamos”, recuerda la doctora Mary Disla Acosta.

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Periodista egresada de la Universidad O&M, apasionada por escribir sobre niñez, salud e historias humanas. Combina su amor por el periodismo con su afición por los deportes. Madre de dos niños, lo que le aporta una perspectiva cercana y sensible en sus reportajes.

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