Una expulsión pasiva
Varios amigos y colegas me preguntan con extrañeza la razón por la que hace varios años la Asociación de Cronistas de Santo Domingo (ACD) no me nomina a los premios que entrega, desconociendo la gran labor que según ellos realizo cada año.
Esos amigos y colegas, al igual que nuestros lectores, consideran que soy el único periodista en prensa escrita que realiza el ciclo completo de las principales coberturas de las actividades de béisbol, que incluyen la Serie del Caribe, los entrenamientos de Grandes Ligas en Florida y Arizona; juegos de series regulares de las Mayores y el torneo de béisbol profesional del país.
Toda esa labor es ignorada por la sempiterna directiva de la ACD, debido a que hace varios años el colega Manuel Díaz y quien suscribe empezamos a trazar un plan para ir en busca de la presidencia de la entidad. Que no pasó de ahí, aunque tenemos el derecho legítimo de aspirar a dirigir la entidad como cualquier otro colega.
Al parecer ese interés de nosotros llegó a los oídos del presidente actual Ramón Cuello y de ahí en adelante las cosas no han sido muy halagüeñas para quien suscribe.
Luego de esto fui prácticamente expulsado de la entidad, al ser colocado como pasivo , bajo el alegato de que no estaba al día en las cuotas, excusa que no aplica para todos y tengo ejemplos de colegas muy cercanos, quienes incluso están nominados.
Sé que tampoco a los directivos de la ACD les gustó que enfrentara públicamente la escogencia del jinete Joel Rosario como Atleta del Año en 2014 sobre Robinson Canó, quien en el Clásico Mundial de 2013 fue el Jugador Más Valioso defendiendo los colores patrios.
Por esa razón muchas veces se escucha decir a los presidentes cuando tienen muchos años al frente de las entidades: “estoy aquí porque nadie más quiere hacerse cargo de esto”.
Es lógico que nadie más quiera cuando si alguien se atreve a sacar la cabeza por el puesto sea sancionado.
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