Una crueldad en nombre de la Patria

German Marte
German Marte.

La personita a la cual me voy a referir en este artículo no sabe nada de derecho ni de migración, ni de patria ni de nada. Aún no sabe ni llorar bien. Mucho menos entiende de nacionalismo, pero sí ha sido víctima ya de discriminación y de una incalificable violación de sus derechos.

Probablemente ella tenga el triste récord de ser la dominicana más joven en ser deportada en toda nuestra historia. Espero que cuando crezca nadie se lo cuente. O mejor sí, que se entere y luche contra la injusticia.

Esta tierna criatura todavía no había visto la luz del Sol cuando le violentaron su derecho a la nacionalidad dominicana, a pesar de ser hija de un dominicano que nunca le negó la paternidad. Un abuso. Para su detención y posterior deportación se tomó en cuenta, eso sí, una “falta gravísima”: ser hija de una menor haitiana indocumentada. Según algunos cretinos que dicen ser cristianos, gente como ella representa una amenaza para la supervivencia de la nación dominicana.

Los mismos que se arrodillan frente a los poderosos y rinden pleitesía al Águila imperial son los que cogen piedras para lanzarlas a un frágil gorrión.

Adrede ignoran que nadie escoge a sus padres ni el lugar donde va a nacer. Simplemente se nace.

Por suerte o por desgracia, le tocó venir a esta vida en el hospital “Dr. Marcelino Vélez Santana”, donde dos agentes de migración aguardaban, cual celosos perros de caza, a que la madre saliera con ella en brazos para apresarla y deportarla hacia Haití.

Adentro, en el hospital, el personal que tiene la responsabilidad de registrar en un libro a cada niño nacido vivo se negó a registrar el nombre del padre. Así se aseguraban de que no pudiera reclamar la nacionalidad dominicana. Una crueldad.

Cuando el abuelo le dijo que el padre de la niña era su hijo, que la reconocía como tal, le dijeron que para aceptarlo tenía que hacerse una prueba de ADN. Mientras tanto, para la camiona, rumbo a Haina. Una crueldad.

El abuso no paró ahí. Cuando la madre de la parturienta fue a reclamar, le dijeron que ella también sería deportada porque sus papeles estaban vencidos. En un tiempo récord, las tres estaban del otro lado de la frontera, donde deambularon durante días sin apoyo alguno, expuestas al peligro que allí impera.

Nos enteramos de esa tragedia gracias a la denuncia que hizo el abuelo a la colega Edith Febles en el programa El Día, de Telesistema. Tras enterarse del caso, el abogado Félix Portes se puso a disposición de la dominicana más joven en ser deportada. Después de muchas llamadas, personal de Migración contactó a las mujeres del otro lado de la frontera y, después de unos trámites, las retornaron a territorio dominicano.

La historia tuvo un final feliz. Afortunadamente. Sin embargo, este hecho refleja hasta dónde nos puede llevar esta ola de un malentendido nacionalismo, que más bien debemos llamar antihaitianismo. Diariamente se cometen abusos y violaciones a los derechos humanos contra inmigrantes haitianos y sus descendientes, como si no fueran personas, y eso no está bien. Los dominicanos no somos así.

En nombre de la Patria no se debe caer en la crueldad. No perdamos nuestra esencia de gente buena y solidaria.

Sobre el autor

German Marte

Periodista dominicano. Comentarista de radio y TV. Prefiere ser considerado como un humanista, solidario.