Una confesión

José Mármol
José Mármol

Escribir sobre el dolor significa, aunque no se haya padecido personalmente, escribir desde el dolor.opinion 21

Cuando la palabra y su misterio nos adentran en los ámbitos de la degradación humana, la represión, la tortura, las cárceles, el exilio, el vil asesinato, la crueldad, la conculcación de derechos humanos fundamentales, la injusticia sin par, entonces, aunque no lo desee el lector, cada vocablo lacera, lastima, irrita; genera desconcierto, repudio, pesadumbre, desazón.

Nací en las postrimerías de la cruel dictadura de Trujillo. Cumplí trece meses de vida el día en cuya noche fue ajusticiado el sátrapa por un grupo de hombres, en una gesta heroica sin igual.

Más que las historias de ribetes cientificistas, de esa oscura y larga etapa de la vida del país, me han interesado los relatos testimoniales, confesionales, íntimos; siempre desgarradores, desafortunadamente.

Cuando el artista del lente y dilecto amigo Herminio Alberti me presentó un conjunto de fotografías suyas sobre la llamada Casa de caoba, mansión de la ignominia y la depravación del exclusivo uso del tirano y sus acólitos degenerados, y me emplazó, con la fuerza del cariño y la admiración mutuos, a que escribiera algunos pasajes poéticos sobre ellas, sentí, lo confieso, que esta vez el amigo me pedía demasiado.

No obstante, al explicarme que de culminar la empresa de crear un libro con sus brillantes imágenes y mis modestas palabras, donaríamos la edición al Patronato de Ayuda a Casos de Mujeres Maltratadas (PACAM), entidad fundada y dirigida por mi esposa, Soraya Lara, quien, junto a un escaso grupo de valientes y preparadas profesionales de la Sicología, la Siquiatría, la terapia de parejas, el Derecho y la violencia intrafamiliar, llevan más de diez años realizando una invaluable labor de sensibilización, concienciación y liberación definitiva de miles de mujeres e hijos de todas las clases sociales, víctimas de maltrato físico y sicológico, así como de violencia económica y de género, entonces, me convencí de que la empresa artística e intelectual, por su finalidad benéfica ante una causa tan noble, tenía un profundo sentido.

Porque, ¿cuántas mujeres, jóvenes o niñas, fueron acaso víctimas de agresión sexual y degradación moral por los bestiales y míticamente insaciables deseos y caprichos carnales del dictador y sus esbirros? Es en honor a ellas y a su reivindicación como personas que hemos impreso estas páginas.

Queden estas imágenes y estas palabras como un valladar contra el vergonzoso olvido y contra la impunidad que todavía campea en la bancarrota ética y la fragilidad institucional en que descansa nuestra democracia.

Que este libro sea capaz, por sí mismo, de liberarse de las sombras del pasado y ganarse un espacio en el cielo despejado del futuro, por voluntad, decisión y esperanza de las jóvenes generaciones de dominicanos; ese, y ningún otro, es nuestro particular deseo.

Demos bondad y amor, hasta que nos duela el alma, para que, con la gracia de la madre Teresa de Calcuta, haya en nuestro mundo más equidad, más justicia, mayor crecimiento humano y menos cantidad de dolor.

Que el dolor no vuelva a mancillar nuestro honor. El libro es acompañado por un DVD, contentivo de las imágenes de Alberti y la lectura de mis poemas, en mi propia voz; una excelente producción de Mario García Haya (Mayito), Sarah Mariel Tejada y el propio Herminio Alberti, que vale la pena apreciar.

Cada persona que adquiera este libro contribuirá a la recaudación de fondos en favor del PACAM, entidad que continúa su lucha, sin desmayo, en la concienciación, entre otras labores educativas y terapéuticas, de amplios sectores de la sociedad en torno al problema de salud pública y de Estado de la violencia intrafamiliar.