Una carta a Quilvio
Apreciado Quilvio, dado que desde finalizado el pasado torneo invernal vengo advirtiendo sobre el “ciclón batatero” que se avecina en las Águilas, te escribo para recordarte el refrán de que “si ves la barba de tu vecino arder pon la tuya en remojo”…
Y es que como pudiste haber notado el jueves, a las barbas de Stanley Javier les cayó un fuegazo más grande que el ocurrido en Chicago en 1871… Recuerda que “los muertos” te están cayendo en los pies y debes estar alerta, porque ahora las carabinas apuntan hacia ti…
Tú, más que nadie, sabes que el horno no está para galletitas en las Águilas, donde la consigna de ese presionado y presionador Consejo Directivo es “ganar o ganar” y el que no lo logre “¡e’ pa fuera que va!”… No te lleves de eso de que dizque tú vas a seguir siendo “el papaupa de la matica”…
Acuérdate de Alberto Castillo, acuérdate de Félix Fermín, acuérdate de Héctor Luna, de quienes decían lo mismo, que eran intocables…
Toma el ejemplo de Polonia, quien como veterano al fin le echó manos al refrán de que “pa’ que digan que aquí murió, que digan que aquí corrió”, y al ser un rapero veterano le cambió las letras y puso que “pa’ que digan que lo botaron que digan que renunció”… Mi consejo es que te mantengas más chivo que una guinea tuerta, aunque si te sirve de consuelo, te tengo una buena y una mala: la buena es que puede ser que esta carta te salve y la mala, que ¡eso es ¡por el momento!…
Atte. Tu amigo El Chispero.
