Una cara y mala comedia
«Un comediante modestamente exitoso, convenció a los Estados Unidos de gastar 350 mil millones en una guerra que no podía ganarse»,. Donald Trump.
A decir del emperador Donald III, en la guerra de Ucrania el cómico de Volodimir Zelensky, ha hecho que el gobierno de los EEUU, gastará en tres años, la incontable cifra de 350 mil millones de dólares de la costilla de los contribuyentes a razón de 116.66 mil millones por años, 9, 722 millones por mes y 324 millones diarios en una aventura imposible de lograr y que no pudieron ni el gran ejército mongol en año 1223, El Rey Carlos XII de Suecia en el 1708, El Emperador France Napoleón Bonaparte en el 1812, y Adolfo Hitler en el 1941con la incursión terrestres de mayor envergadura que conoce la historia de la humanidad, un ejército de cuatro (4) millones de soldados en tres frentes simultáneos.
Pero mientras esa tragicomedia ha dejado más 12 mil muertos, 30 heridos y millones de desplazados. los halcones anidados en el Departamento de Estado vinculados a la industria bélica favorecieron la misma con casi el 70% del monto destinado a el funcionamiento de esa Guerra (245 mil millones de dólares) en la compra de armamentos de todo tipo.
Manipulado por los hilos de sus titiriteros Zelenski, permitió que grupos occidentales apandillados en la estructura militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), lo empujaran a una provocación contra la Federación Rusa, anunciado el ingreso de Ucrania a dicha entidad y facilitando su territorio para la instalación de bases militares, que amenazan la seguridad de la actual Rusia.
A los comediantes Ucranianos se le olvidó que el 16 de julio de 1941, a 24 días del inicio de operación Barbara Roja, Hitler dijo: «Ucrania, es la «joya» del imperio nazi, (Moscú y Stalingrado eran objetivos políticos) y se convertiría en una colonia alemana administrada por la Schutzstaffel (SS) bajo la dirección del fanático Nazi Heinrich Himmler, ocupación que duró dos (2) años, cinco (5) meses y veinte ocho (28) días causando la muerte de casi dos millones de ucranianos y que fue el Ejército Rojo que el 23 de noviembre del 1943, terminó con esa pesadilla y la de sus colaboradores ucranianos en todo el país. entre ellos Stepan Bandera, mentor ideológico del cómico Zelenski y su cuadro de comedia.
Hoy al igual que Hitler que veía en Ucrania la joya de la corona por ser uno de los principales graneros del mundo, su majestad Donald III, ha puesto sus ojos en ella para para la reconstrucción del país devastado por la guerra calculado en unos 480 mil millones de dólares y que sea otorgada a empresarios estadounidenses de la construcción de la que el mismo es parte, por los yacimientos de tierra raras y otros productos básicos para la industria moderna, a cambio de los 500 mil millones que ahora dice le debe a su país por todo el derroche de dinero en una guerra que no se podía ganar.
Al bajar el talón de esta tragicomedia a pueblo Ucraniano le queda un país destruido, miles de muertos, heridos y una gran hipoteca con inversionistas de los EE. UU., que fingieron donar dinero cuando lo que hacían era prestar y que ahora cobran con interés incluidos.
Ahora Zelenski con su cara de yo no fui dice: «La ayuda estadounidense se proporcionó en forma de subvenciones, no de préstamos, rechazando las afirmaciones de que 500 mil millones de dólares en asistencia deberían tratarse como deuda».
La verdad es que esté cómico ha comprometido el futuro de las próximas generaciones de su país y sus instigadores ante la imposición de su majestad Donald III, parecen dejarlo solo, jugando «un importante» papel en la retaguardia como acaba de anunciar el presidente de Francia Emmanuel Macro, porque cómo dice el dicho popular: «El que atiza no se quema»
En el último acto de esta escena trágica acaba de condicionar su renuncia a la presidencia de Ucrania a que la misma sea admitida en la OTAN, causa del actual conflicto, y condición que nunca será aceptada por la Federación Rusa.
Cómo dicen en nuestro país a los que no coje cabeza cuando no quieren decirle otra: «El carajo se parece mucho al Kipe».
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