Un soberbio nocaut
Cuando se trata de justificar o descalificar un triunfo o una derrota, el boxeo es uno de los deportes que más se presta a ello, debido a la cantidad de elementos que intervienen, un árbitro y tres jueces.
Tras el fulminante nocaut que sufrió Argenis Méndez el pasado sábado ante el cubano Rancés Barthelemy, ahora algunos analistas alegan que el golpe final ocurrió después de haber sonado la campana dando por concluido el segundo asalto.
La verdad es que Méndez estaba noqueado desde el mismo primer round, cuando lo llevaron por primera vez a a la lona. Pensé que su esquina iba a estar súper atenta a su pupilo para detener el combate ante cualquier otro golpe de contundencia.
Es más, para ser justos, el cubano pudo haberlo golpeado tres o cuatro veces más cuando estaba cayendo, sin embargo, no lo hizo, sabiendo que ya su rival no daba más.
Lo que le sucedió a Argenis, combinado con los resultados de otros, entre ellos Edwin, Elvin Rodríguez y Glen Tapia, demuestra que los púgiles dominicanos no están trabajando lo suficiente en su preparación. Recuerden que otros como Joan Guzmán prácticamente han perdido su carrera por no hacer el peso, lo que definitivamente es una gran irresponsabilidad.
Se pueden hacer ahora todos los alegatos, pero Argenis Méndez, quien en ese pleito perdió el título mundial, podrá demostrar en la revancha, que ya le ofreció Barthelermy, que todavía se puede reencontrar con la gloria perdida.
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