Santo Domingo.- La hospitalización del papa León XIV ha obligado a modificar parte de su agenda pública, pero no ha detenido el funcionamiento de la Iglesia católica ni supone, por sí misma, una transferencia de sus atribuciones a otro dirigente.
El pontífice, de 71 años, fue sometido ayer a una intervención quirúrgica para extirpar el lóbulo inferior del pulmón derecho, después de que se confirmara un adenocarcinoma pulmonar.
El Vaticano informó este miércoles que su recuperación posoperatoria evoluciona normalmente, que ha comenzado a caminar y que ha retomado la alimentación habitual.
Las audiencias públicas fueron canceladas hasta el 20 de octubre, mientras que otras actividades han tenido que reorganizarse. Entre ellas figura una celebración eucarística que el papa tenía previsto presidir y que fue confiada al cardenal Luis Antonio Tagle.

La situación plantea interrogantes sobre el funcionamiento de una institución cuya máxima autoridad no cuenta con un sustituto automático para ejercer el papado durante una enfermedad.
Al abordar el tema en el programa Esto no tiene nombre, el exembajador dominicano ante la Santa Sede, Víctor Grimaldi, explicó que la Iglesia católica tiene una estructura administrativa que le permite mantener sus operaciones aun cuando el pontífice atraviesa problemas de salud.

«Las funciones y las responsabilidades están distribuidas y siguen funcionando», afirmó Grimaldi al responder una pregunta sobre quién representa actualmente al papa en el ejercicio de sus funciones dentro del Vaticano y ante otros Estados.
El exdiplomático señaló que la continuidad institucional se apoya en una estructura que mantiene sus actividades mientras el pontífice se recupera.
«Este es un aparato burocrático que sigue operando», expresó, al explicar que los responsables de las distintas áreas continúan desarrollando las funciones que les corresponden.
Grimaldi también indicó que el papa puede continuar recibiendo información y tomando decisiones, aunque no necesariamente con la misma frecuencia que cuando está en condiciones de atender su agenda habitual.
«Sigue recibiendo informaciones, tomando decisiones», sostuvo durante la entrevista, al referirse a la continuidad de las funciones del pontífice mientras atraviesa una situación de salud que limita sus actividades.
La diferencia es importante: delegar una actividad, encargar a un cardenal que presida una misa o mantener en marcha los departamentos del Vaticano no significa que el pontífice haya dejado de ejercer su autoridad.
El Código de Derecho Canónico establece en su canon 331 que el papa posee potestad suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia.
El canon 334, por su parte, dispone que los cardenales y otros colaboradores lo asisten en el ejercicio de sus funciones, de acuerdo con las competencias que les han sido confiadas.

Durante la conversación, Grimaldi también recordó los antecedentes de otros pontífices que enfrentaron problemas de salud, entre ellos Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.
A partir de esas experiencias, sostuvo que la Iglesia cuenta con una larga trayectoria de organización institucional para afrontar situaciones complejas.
«La Iglesia católica tiene una experiencia de gobierno», señaló, al destacar que su estructura no se limita a la actividad espiritual y pastoral, sino que también comprende funciones administrativas y organizativas.
La hospitalización de León XIV también ha abierto interrogantes sobre sus compromisos internacionales. El pontífice tiene previsto realizar una gira por Sudamérica en noviembre, aunque su realización dependerá de la evolución de su recuperación y de las decisiones que se adopten posteriormente.
Por ahora, la información disponible apunta a una recuperación posoperatoria favorable y a una reorganización de la agenda, no a un cambio formal en el liderazgo de la Iglesia católica.
La situación, sin embargo, vuelve a poner sobre la mesa un asunto poco conocido fuera del ámbito eclesiástico: cómo se mantiene el gobierno de una institución mundial cuando su máxima autoridad debe apartarse temporalmente de las actividades públicas.