Santo Domingo.- La desaparición de Briana Genao y Roldany Calderón expone una realidad dolorosa que vuelve a sacudir a la sociedad dominicana, los niños también desaparecen cuando se encuentran rodeados de familiares, en "espacios que aparentan ser seguros".
Roldany Calderón, de tres años, desapareció el 30 de marzo de 2025 en la comunidad de Manabao, municipio de Jarabacoa, provincia La Vega.

El niño jugaba en el patio trasero de la casa de una tía junto a dos de sus primos cuando, en cuestión de minutos, se perdió todo rastro de él.
La escena cotidiana del juego infantil se transformó en angustia e incertidumbre.
El caso de Briana
Un escenario similar rodea el caso de Briana Genao, también de tres años, vista por última vez el 31 de diciembre, alrededor de las 5:00 de la tarde.
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Según relataron sus familiares, la niña vestía un conjunto rosado y se encontraba jugando en una hamaca junto a otros niños.
En el curso de la investigación, Rafael Reyes Núñez Rosario, tío de la menor, confesó que abusó sexualmente de Briana y luego la asesinó.
De acuerdo con su testimonio, enterró el cadáver de su sobrina, reportada como desaparecida desde el 31 de diciembre, aunque afirmó no recordar el lugar exacto donde dejó los restos.
Ambos casos tienen un elemento en común: los menores estaban en entornos familiares, mientras los adultos compartían, confiados en que nada podía ocurrir.
“Un niño no puede estar fuera de la vista”
La psicóloga escolar infantil Marinely García advierte que la seguridad de los niños no debe basarse en la confianza del entorno, sino en la supervisión constante.
“Desde la psicología infantil sabemos que los niños deben estar en entornos seguros, y los responsables directos de su cuidado son el padre, la madre y los tutores legales”, explicó la experta a El Día.

García enfatiza que incluso en espacios considerados seguros pueden existir factores de riesgo.
“Un niño no puede durar más de dos o tres minutos fuera de la vista de un adulto responsable. No es que ‘anda por ahí’; el niño tiene que estar visible en todo momento”, subrayó.
Reglas claras y entornos vigilados
La especialista insiste en la importancia de establecer normas claras dentro del hogar y en las familias extendidas.
Entre sus recomendaciones figura conocer quiénes viven en los lugares donde se quedarán los niños, evitar que pasen largos periodos lejos de sus padres y limitar su exposición a ambientes inadecuados.
“No se recomienda enviar a los niños de vacaciones a lugares aislados y por mucho tiempo sin la presencia de papá o mamá. Tampoco deben estar expuestos a ambientes de alcohol o fiestas; eso no es un espacio para ellos”, afirmó.
García compara esta práctica con una conducta de alto riesgo.
“Tener a un niño en un ambiente de alcohol es como manejar bajo los efectos del alcohol. Culturalmente se ha normalizado, pero no debería ser así”.
El impacto emocional y la prevención
Casos como los de Briana y Roldany dejan una huella profunda no solo en las familias afectadas, sino en toda la sociedad.
“Nos sentimos indignados e impotentes, porque todos tenemos hijos, sobrinos o hermanos y nos identificamos con estas situaciones”, expresó la psicóloga.
También alertó sobre la necesidad de orientar a los niños cuando se exponen a este tipo de noticias.
“Es una oportunidad para hablarles en su lenguaje, enseñarles sobre el cuidado de su cuerpo, las partes privadas y reforzar que son amados, protegidos y que pueden acudir a sus padres ante cualquier situación de riesgo”.
Actuar de inmediato ante una desaparición
Ante la desaparición de un menor, García recalca que no se debe esperar.
“La denuncia debe hacerse de inmediato. La ley lo permite cuando se trata de un niño. Hay que informar a las autoridades, difundir la información y activar la búsqueda por todos los medios posibles”.
Reconoce, sin embargo, la crudeza de la realidad.
“Lamentablemente, muchos abusadores optan por silenciar a la víctima. Por eso la rapidez en la denuncia es vital”.
Responsabilidad colectiva
Para la psicóloga, la prevención debe abordarse desde todos los sectores sociales.
“Ningún éxito en la vida compensa un fracaso en la familia. Cuando la familia está unida, es menos probable que ocurran hechos lamentables. Somos un equipo y así podemos cuidar mejor”.
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Edili Arias
Periodista egresada de la Universidad O&M, apasionada por escribir sobre niñez, salud e historias humanas. Combina su amor por el periodismo con su afición por los deportes. Madre de dos niños, lo que le aporta una perspectiva cercana y sensible en sus reportajes.