Un gran mercadólogo
La totalidad de los dominicanos y una gran parte de los fanáticos del béisbol deben estar hoy altamente sorprendidos por los conceptos externados en un libro por el panameño Mariano Rivera, donde selecciona a Dustin Pedroia sobre Robinson Canó.
En sus comentarios es bastante diplomático, dada su condición de latinoamericano, al destacar las extraordinarias condiciones de Robinson, con el cual militó durante nueve años con los Yanquis.
Y su diplomacia consiste en decir que Canó es un seguro miembro del Salón de la Fama, con lo que baja un poco la guardia a los que entienden que es muy superior a Pedroia.
Estoy seguro que ese juego “suave” que por momentos muestra el dominicano, un poco displicente, fue clave para que Mariano considere que su excompañero “no se esfuerza al máximo por ser el mejor”.
Hoy los estadígrafos del béisbol deben estar compilando numeritos de todo tipo para realizar una comparación en términos productivos entre Canó y Pedroia.
Sin embargo, en deportes, y el béisbol no escapa a ello, se dan una serie de imponderables que no consignan las estadísticas que resultan fundamentales en la obtención del triunfo o en la clave para la derrota.
Lo expuesto por Mariano será tema de discusión durante muchos meses, quizá hasta que ambos concluyan sus carreras, pero lo cierto es que su libro, desde ya, debe convertirse en un éxito en ventas.
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