Un espinoso camino
Aquí hay que estar todo el tiempo encima de los mismos problemas en busca de que se solucionen, pero aún así, es difícil que se logren los objetivos de los comunitarios, porque quienes están para eso simplemente les da lo mismo una cosa como la otra.
Eso tiene una simple explicación: esta sociedad está “amemada”, o se hartó de pedir soluciones.
Hay que advertir que esa es una señal muy peligrosa, porque cuando se llega a esos límites los reclamantes se dejan vencer por cansancio.
Por ejemplo, el reclamo para que se termine el Albergue Olímpico lleva más de dos décadas, pero nadie, absolutamente nadie, hace caso, lo que significa que se está produciendo una derrota por cansancio.
Otro es el de La Barranquita, donde ni siquiera la justicia, aunque ya fue apoderada, se ha dado por enterada de que se están “robando” importantes espacios de ese complejo deportivo en Santiago.
Cuando se soporta sin chistar que a criminales, como a un falsificador de medicamentos, se les apliquen penas leves, entonces hay que revisarse a fondo.
¿Esa es la sociedad que quiere la mayoría de los dominicanos? Ya no se sabe si sí o si no.
