Un doctorado que nunca llegó

El pasado 19 de febrero se cumplieron 27 años de la muerte del ilustrado profesor y criminólogo español, Manuel López-Rey y Arroyo, propuesto ese mismo año (1987) para un Doctorado Honoris Causa por la Universidad Complutense de Madrid, a la que sirvió por varias décadas, como docente ejemplar en el Instituto Universitario de Criminología de esa Alta Casa de Estudio.

También enseñó en Tenerife (Universidad de La Laguna), en Sevilla y Salamanca.

El profesor Manuel López-Rey y Arroyo fue juez y catedrático del Derecho Penal y Miembro de la Comisión Codificadora de España.

Hizo sus estudios de Derecho, Ciencias Penales y Criminología en España, Austria, Alemania y Francia, obteniendo el premio extraordinario de doctorado en Derecho, en 1974. Redactó los proyectos de Códigos Penal, de Procedimiento Penal y de Menores en Bolivia, y participó en la reforma penal y penitenciaria de treinta países.

Durante veinte años fue primero jefe de la Sección de Investigación Científica y de Tratados de la División de Estupefacientes, y desde 1952 dirigió la Sección de Defensa Social, de Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente de las Naciones Unidas y fue Consejero principal en dicha materia para los países del Cercano Oriente hasta el treinta y uno de diciembre de 1965.

Visitó y estudió los sistemas penales de más de sesenta países y ayudó a los numerosos gobiernos en la reforma penal y penitenciaria, organización e investigación criminológica, adiestramientos de jueces y funcionarios, etc.

Publicó alrededor de 200 libros y más de cien artículos en francés, inglés y español sobre dichas cuestiones y dio conferencias y cursos en más de cincuenta países.

De 1967 a 1971 fue director del Programa de Investigación Criminológica del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad de Puerto Rico y desde 1966 fue Visiting Fellow del Instituto de Criminología de Cambridge, en Inglaterra, donde falleció, en 1987.

Como puede apreciarse, existe una interconexión académica entre los doctores Manuel Maceiras y Manuel López-Rey y Arroyo, la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Puerto Rico, y ahora, la República Dominicana, donde tanto se profesa cariño a figuras como estas.

Cuando pienso en un Doctorado Honoris Causa siempre me acuerdo de él, porque los méritos que cosechó merecen esta distinción infinita.