Un caso inaceptable
En este país definitivamente ocurren y se apañan, desde todos los sectores, hechos sencillamente inaceptables, inconcebibles, ilógicos, intolerables e inadmisibles en cualquier otra sociedad.
No es posible que a la luz del día, y ante las propias narices de las autoridades, cualquiera se apropia de terrenos del Estado en los que se han levantado infraestructuras multimillonarias.
Escuchar del ministro de Deportes, Jaime David Fernández Mirabal, que se están apropiando de los terrenos del complejo de La Barranquita, situación que viene denunciado desde hace meses, es sencillamente un crimen al que al parecer no se le quiere poner un alto.
En cualquier país, las autoridades hubiesen tomado cartas en el asunto y los responsables de ese crimen estuvieran presos o frente a un pelotón de fusilamiento, pero como aquí no existe la pena de muerte, deben cantarles los 30 años.
A esto hay que ponerle un alto de inmediato, y no seguirse haciendo los “chivos locos”, porque La Barranquita es de todos y bajo ningún concepto debe ser depredada.
La Justicia tiene la última palabra ante un crimen de esta envergadura.
