Un caso difícil
Cuando se violan las leyes o reglamentos de cualquier institución u organismo, es muy difícil defender a quienes conociéndolas les pasan por encima, en franca rebeldía.
El caso más reciente en nuestro país se vivió con el resonante caso del raso de la Policía, cuando denunció los llamados “sueldos cebolla”.
Tenía toda la razón desde la óptica de que una remuneración como la que reciben los policías y militares es un verdadero abuso, pero el conocía que ese era, y es, el sueldo que se paga.
Algo similar está padeciendo el exjugador Pete Rose con la condena que paga por realizar apuestas mientras estaba activo como jugador y luego como dirigente de Cincinnati.
Rose sabía de antemano a los riesgos a que se exponía si sus apuestas llegaban a conocimiento del Comisionado de Béisbol.
Cuando sucedió, la pena no se hizo esperar, se le aplicó condena a “cadena perpetua”, como una forma ejemplarizadora de que nadie se atreviera a seguir su ejemplo.
Ahora, ¿puede esta sanción quitarle méritos a su actuación más que sobresaliente en el terreno de juego?
¿Cómo borrar sus números extraordinarios acumulados por años en buena lid?
Este lamentable caso seguirá repercutiendo en el béisbol, porque una cosa no tiene nada que ver con la otra.
Los Medias Negras de Chicago vendieron una Serie Mundial a principios del siglo pasado y todos los que estuvieron envueltos en esa mafia siguen sancionados, ¿pero es el episodio de Rose parecido a este último?
Este caso se mantendrá vivo, precisamente, porque una anomalía o violación, jamás podrá borrar estadísticas tan impresionantes de años en el terreno de juego.
