Un cambio radical
Una gran mayoría de los dominicanos cree que las cosas positivas o negativas llegan por buena o mala suerte.
Es por ello que recurren a los juegos de azar como la única forma de salir de las penurias económicas.
Ese camino, el más popular en esta sociedad, lamentablemente es auspiciado por el propio Estado, que es el que debe velar por una mejoría de las condiciones de vida de todos sus ciudadanos. Ante la creencia generalizada de “buena y mala suerte”, nada se programa, nada se planifica, incluso, a nivel gubernamental, siempre se le da vueltas al “asunto”, a lo que salga.
En este 2014 se debe tener claro cuáles son los objetivos, por ejemplo, en el deporte, para que no se esté inventando, que se eliminen los “dimes y diretes”, porque el país ya está “jarto” de esas pendejadas, que lamentablemente las auspician los máximos organismos encargados de su desarrollo.
Aunque hay que admitir que la misma sociedad es la máxima culpable de todas esas “vagabunderías” que lamentablemente cometen quienes están designados o elegidos para trabajar a su favor. Una sociedad que no defiende ni exige sus derechos está condenada al fracaso.
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