¿Un acuerdo mutuo?
Como auténtico hombre de pelota, Manny Acta decidió ser elegante en el reemplazo de Mike Guerrero como dirigente del Licey.
Guerrero avanzó a los Tigres (29-21), después de un sótano (21-29), y en la semifinal deja el equipo en un aceptable segundo lugar (3-4).
Rebosó la copa llevar al box a Rubby de la Rosa, quizás por ser pupilo de Pedro Martínez, cambios de emergentes sin buenos resultados y dejar batear a Alberto Rosario, en el noveno, abajo por una. No salir a cambiar los lanzadores en el próximo juego no fue una actitud de un guerrero, ni de un Guerrero.
Acta, hombre más de terreno que de oficina, buscó solución de “mutuo acuerdo”, que pocos la creemos, en interés de no perjudicar la carrera, ni ser verdugo, de un joven dirigente que viene de recibir un premio y ser promovido al equipo grande.
FUERA DE LAS LÍNEAS DE CAL: La Liga -entiéndase los dueños de equipos- debe imponer el orden, no el desorden, y ponerse de acuerdo, porque no es sensato salir a quitar cornetas a los fanáticos después que les permiten el ingreso, y mucho menos enviar una comunicación oficial para prohibir el consumo de goma de mascar. ¡Un país lleno de “maca chicle”! (dominicanismo).
