Un acto de justicia
Cuando se trata de desconocer, por motus proprio o por mandato de otros, los logros de un atleta, salen a relucir todos los periquitos del mundo para minimizar sus hazañas.
Desde hace unos días los colegas Bienvenido Carmona y Tomás Montás han estado llamando la atención a los miembros de la Asociación de Cronistas Deportivos para que se inclinen a la hora de escoger, por el jinete Joel Rosario, como Atleta del Año.
Otros, quizás la mayoría, entienden que el premio debe recaer sobre el lanzador Fernando Rodney, quien tuvo la más destacada actuación en el Clásico Mundial de Béisbol.
Siempre es difícil seleccionar cuando se está frente a labores sobresalientes, y más, cuando las mismas han sido en deportes tan disímiles como hipismo y béisbol.
El trabajo ejecutado por Rosario en las pistas del mundo, pero en especial en Estados Unidos, será muy difícil de alcanzar por un dominicano.
Estar en la cima de ese deporte, definitivamente, no es “paja de coco”, pero también así es de difícil ser seleccionado el mejor en un Clásico Mundial de Béisbol, sin embargo, me inclino reverentemente por la escogencia del jinete Joel Rosario.
